Staff/ El Mañana
En Santa María del Río, la fórmula fue sencilla: ciudadanos hacen la chamba… y el Ayuntamiento llega después.
Durante meses, una alcantarilla abierta —sin señalización y en una zona de alta circulación, detrás del colegio Miguel Ángel— se convirtió en una trampa diaria para peatones y automovilistas. Y no era un tema menor: vecinos ya habían advertido del riesgo, recordando incluso accidentes graves en ese mismo punto.
Pero la administración encabezada por Isis Ayde Díaz Hernández decidió aplicar la vieja confiable: ignorar… hasta que el problema haga ruido.
Y vaya que lo hizo.
Las denuncias crecieron en redes sociales y, ante la falta de respuesta, fueron los propios habitantes quienes intervinieron para reducir el peligro. Porque si no lo hace la autoridad… alguien tiene que hacerlo.
Fue entonces —ya con la presión encima— cuando el Ayuntamiento finalmente apareció para atender la alcantarilla.
Eso sí, no como acción preventiva, sino como reacción obligada.
Porque en Santa María del Río, al parecer, primero actúa la gente… y luego el gobierno se suma.

















