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Staff / El Mañana
- Entre calles empedradas y un silencio sepulcral, miles de fieles acompañaron la representación viviente de la Pasión de Cristo en el corazón del Altiplano.
El Pueblo Mágico de Real de Catorce se convirtió nuevamente en el escenario de una de las manifestaciones religiosas más profundas y solemnes de San Luis Potosí.
En el marco del Viernes Santo, se llevó a cabo la edición número 63 del Viacrucis viviente, una tradición que durante décadas ha sido preservada por generaciones y que este año volvió a reunir a habitantes y visitantes en un ambiente de absoluto recogimiento.

La jornada del Viacrucis comenzó con el juicio de Jesús, donde decenas de locales, tras meses de preparación, dieron vida a los últimos momentos del Redentor.
El ascenso por las calles empedradas hacia el Cerro de la Crucifixión fue el punto culminante de la fe catorceña; entre el sonido de los pasos y la mirada atenta de los asistentes, la escenificación logró transmitir el dolor y la entrega del camino hacia la cruz, envolviendo al pueblo en un aura de misticismo único.

Esta representación no solo es un acto de fe, sino un baluarte de la identidad cultural del Altiplano que fortalece la unión comunitaria.
La edición 63 de este Viacrucis reafirmó a Real de Catorce como un destino espiritual por excelencia, donde el silencio de la sierra y la devoción de su gente permitieron a los presentes vivir una experiencia de reflexión y esperanza en este cierre de la Semana Santa.
















