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Staff / El Mañana
Estudiantes del Cobach llevan Xantolo y huapangos al primer pabellon de la
Fenapo.
El bailar lo trae en la sangre, pues dice que la gente que nace en la Huasteca llega al mundo bailando y se despide bailando.
Por ello, para Elías, el Xantolo es más que un baile: es rendir a la muerte un tributo y mostrarle que, después de lo vivido, la vida se despide entre risas, notas musicales y pasión.
Representando al Colegio de Bachilleres de Tanquián de Escobedo, en esta ocasión tuvieron como público de su baile a los asistentes de la Feria Nacional Potosina.
A Elías Hernández Santiago le tocó estar vestido de mujer y portando una máscara que,
dice, a diferencia del año pasado no está tan pesada, aunque reconoce que esto es parte
del show, pues las máscaras de él y sus compañeros llegan a pesar individualmente de 300
hasta 500 gramos, siendo elaboradas con madera del árbol pemuche, talladas y realizadas
por maestros artesanos.
Orgulloso de sus raíces, dice que este es el segundo año que le toca disfrutar de la fiesta de los potosinos y agradeció ser tomado en cuenta para mostrar lo que tanto ama realizar.















