Xantolo llega al Metro

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Staff / El Mañana

La Huasteca Potosina llevará su misticismo, comparsas y altares tradicionales hasta la Estación Cuatro Caminos en la Ciudad de México mediante una gran exposición fotográfica.

Las ricas tradiciones, el colorido y el profundo misticismo que envuelven a la celebración de Xantolo en la Huasteca Potosina están listos para conquistar la capital del país. Será este viernes 9 de octubre de 2026 cuando las instalaciones de la Estación Cuatro Caminos, perteneciente a la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro en la Ciudad de México, alبنan la inauguración oficial de una Magna Exposición Fotográfica Colectiva titulada “Xantolo en la Huasteca”, un evento diseñado para acercar la identidad de los pueblos originarios a miles de usuarios diarios.

Esta muestra visual se encuentra integrada por más de 40 piezas fotográficas en gran formato, las cuales retratan con fidelidad los rituales, la elaboración de altares, la energía desbordante de las comparsas y la imponente presencia de las catrinas que caracterizan a las comunidades del oriente potosino. Para dar muestra de la diversidad cultural de la región, en este proyecto participan de manera activa localidades y municipios emblemáticos como Aguacatitla de Beto Ramón, Axtla de Terrazas, Ciudad Valles, Matlapa, Tampamolón Corona y Xilitla, consolidando un esfuerzo colectivo sin precedentes para difundir el patrimonio intangible de la zona.

La exposición permanecerá abierta al público general con una vigencia de 30 días, permitiendo que tanto capitalinos como visitantes nacionales y extranjeros disfruten de acceso libre a este recorrido visual. La festividad de Día de Muertos en la Huasteca, conocida popularmente como Xantolo, representa el acontecimiento más importante del año para los habitantes indígenas y mestizos de los veinte municipios que conforman la región, superando incluso en significado a las festividades decembrinas. Esta celebración es el reflejo vivo del sincretismo cultural que fusionó las costumbres europeas con las raíces prehispánicas arraigadas en el territorio mexicano.

Durante estos días de profunda devoción, las labores cotidianas se detienen y los trabajadores regresan a sus lugares de origen para rendir tributo en los camposantos. El ciclo de la ofrenda inicia formalmente el 31 de octubre para recibir a las almas infantiles. Posteriormente, el 1 de noviembre se despide a los pequeños para dar paso a la llegada de los fieles difuntos adultos, cuyos altares se surten con manjares más fuertes como tamales de chile, café, cerveza o tequila, concluyendo la festividad el mediodía del 2 de noviembre entre música, color y una emotiva despedida comunitaria.