- Turismo Estatal y autoridades municipales hicieron la presentación oficial del programa que busca lograr la hazaña.
Staff/ El Mañana
El Pueblo Mágico de Xilitla buscará romper un Récord Guinness con el “Festival de 48 Horas de Huapango”, evento que se desarrollará del 19 al 21 de junio como parte de la celebración por el 18 aniversario de los tradicionales “Domingos de Huapango”, una de las expresiones culturales más representativas de la Huasteca Potosina.
La presentación oficial del festival fue encabezada por la titular de la Secretaría de Turismo estatal, Yolanda Josefina Cepeda Echavarría, junto con autoridades municipales y la presidenta de la Comisión de Turismo del Congreso del Estado, Aranza Puente Bustindui, quienes destacaron que el evento busca fortalecer la proyección turística y cultural de San Luis Potosí a nivel internacional.
El reto consiste en mantener de manera ininterrumpida música y baile de huapango durante 48 horas consecutivas, con la participación de tríos huastecos, bailadores y visitantes provenientes de distintas regiones del país, especialmente de las diversas Huastecas de México.
Autoridades señalaron que este encuentro cultural comenzó en 2023 y desde entonces ha ganado relevancia nacional por su capacidad para preservar y difundir las tradiciones huastecas. Para este 2026, el objetivo es consolidarlo como uno de los festivales culturales más importantes de América Latina.
Además de promover la identidad regional, el festival prevé generar una importante derrama económica mediante la llegada de turistas, incremento en la ocupación hotelera y movimiento comercial en restaurantes, artesanías y servicios locales.
Reconocido como la “Cuna del Querreque”, tema emblemático escrito por Pedro Rosa Acuña en 1950, Xilitla apuesta por proyectar al mundo la riqueza musical y cultural de la Huasteca Potosina a través de este desafío internacional.
EL DATO CULTURAL
Huapango nació entre montañas
Entre ríos, cafetales y caminos de la Huasteca Potosina nació el huapango huasteco, como un diálogo alegre entre violines, jaranas y guitarras que aprendieron a contar historias al ritmo de los pueblos. Sus versos crecieron entre fandangos y plazas, donde el zapateado hacía temblar la tarima como si la tierra también quisiera bailar.
Con el paso de los años, el huapango se convirtió en el corazón musical de la región, mezclando raíces indígenas, españolas y mestizas en una sola fiesta sonora. Hoy, cada son huasteco sigue viajando como viento entre montañas, llevando identidad, memoria y orgullo a cada rincón de la Huasteca.

















