Agencia Reforma
Culiacán, Sinaloa 3 mayo 2026.- Próspera hasta hace unos cuantos años, la emblemática avenida Álvaro Obregón de la capital sinaloense es reflejo de la crisis económica que ha provocado la lucha entre los “Chapitos” y la “Mayiza” tras el secuestro de “El Mayo” Zambada.
Cortinas metálicas cerradas, carteles de “Se renta” y “En venta” dejan ver los estragos que ha dejado esa sórdida pugna entre ambas facciones del cártel.
La más famosa y transitada avenida se ve desolada después de las 20:00 horas: pocos son los que se atreven a pasear entrada la noche. Desde hace meses, la arteria es vigilada con frecuentes patrullajes militares con elementos armados bordo de jeeps artillados.
El panorama no es distinto en otras zonas de la capital. La crisis carcome y cierra comercios y ahuyenta peatones y turistas.
El deterioro queda en evidencia en las estadísticas reportadas por la Unión de Comerciantes de Culiacán (UCC), que refieren que en los primeros cuatro años del mes en curso, al menos 230 han cerrado sus puertas.
La crisis de inseguridad se tornó en una crisis económica que ha golpeado con dureza a los sinaloenses. Desde que sobrevino la crisis tras el secuestro de “El Mayo” Zambada a finales de julio de 2024, los empresarios han reportado el cierre de unos 2 mil 500 establecimientos.
A tres cuadras de la Catedral, hay carteles que ofrecen renta de espacios comerciales por 9 mil 900 pesos al mes, una bolsa difícil de cubrir si se toma en cuenta la caída del consumo y la pérdida de fuentes de trabajo.
Pero la violencia en la capital persiste. Reportes periodísticos dieron cuenta de una serie de ataques en un lapso de ocho horas el sábado pasado en cuatro casas; en la madrugada del domingo, en una plaza comercial del sector Tres Ríos, una refriega dejó un saldo de tres hombres fallecidos y una mujer con graves lesiones.
















