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YO FUI UNA NIÑA PERSIGNADA: PONIATOWSKA

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Agencia Reforma

Ciudad de México 12 octubre 2026- Reconociendo la curiosidad como un rasgo de carácter que la distinguió desde muy chica, Elena Poniatowska afirma que la comunicación ha sido el camino mayor de su vida.

 “Yo fui una niña persignada, confesada, que estudió en un convento de monjas, y que cuando salí a la vida, a la vida de México, me encontré con un mundo que se me ofrecía como en un mercado se ofrecen todas las frutas. Y yo, de veras, consideré un privilegio inmenso poder platicar con toda la gente que siempre me respondía”, compartió la periodista y escritora este domingo en la Feria Internacional del Libro del Zócalo (FILZ).

 “Creo que detrás de cada ser humano hay una historia, y esa historia yo estoy siempre, siempre, dispuesta a recogerla”, remarcó la Premio Cervantes 2013 ante el amplio público reunido en el Foro Federico García Lorca, y enseguida Paco Ignacio Taibo II, al lado suyo, acotaría diciendo: “Algunas”.

 Tal intervención del titular del Fondo de Cultura Económica (FCE) buscó señalar la “vigilancia moral”, en palabras suyas, con que Poniatowska ha ejercido su oficio; “tú no escribiste ningún libro hablando bien del Presidente por quedar bien, por lucir en esa sociedad”, enunció el escritor originario de Gijón, España.

 Con afán de resaltar a la autora nonagenaria como militante de izquierda de toda la vida, como ya la había referido Paloma Saiz, directora de la FILZ y esposa de Taibo II, éste sostuvo que si acaso al inicio de su carrera hizo entrevistas a gente moralmente muy discutible, en los últimos 30 o 40 años ha elegido a los sujetos “de un lado y no del otro”; “o sea, tampoco navegas con bandera de mosquita muerta”, dijo el funcionario, provocando las risas de la gente.

 “¡Traes la bendición de ser ‘princesa roja’, chihuahua! Es la bendición de haber elegido este lado de la barricada una y otra vez”, insistió Taibo II tras enlistar parte de aquello a lo que Poniatowska dedicara su labor, como las mujeres costureras, los ferrocarrileros y hasta Tina Modotti, “una rebelde integral”.

 “Incluso en tus textos más aparentemente inocentes, lo que haces es historia social todo el rato”, prosiguió. “O sea, hay más malicia -dicho de la mejor manera posible- en Elena Poniatowska de la que a veces Elena disimula diciendo: ‘Yo era periodista joven y despistada’. Lo serías al principio de tu vida periodística, pero luego… ¿Joven?, sí, ¿pero despistada? ¡Ni madres!”.

 La cita, según estaba anunciado en el programa de la feria cuya edición 26 arrancó el viernes, en realidad era la presentación del libro que Poniatowska escribiera sobre Rosario Castellanos: En los labios del viento he de llamarme árbol de muchos pájaros (FCE). Pero desde el comienzo Taibo II anunciaría que eso más bien era un pretexto para hablar de su obra de forma general.

 De ahí que optara por arrancar la charla planteando la pregunta sobre en qué momento la escritora “se volvió la gran representante de un lector de izquierda que leía en Elena los temas que quería conocer, que quería saber”. Y propuso como un primer instante clave la publicación de La noche de Tlatelolco (1971), con la represión diazordacista todavía a la vuelta de la esquina.

 Poniatowska, más interesada en relatar sus pasos por el periodismo que en posicionarse en el espectro político, evocó la oportunidad que tuvo de acudir al Palacio Negro de Lecumberri, armada con una pesada grabadora, para platicar con los líderes del movimiento estudiantil del 68 encarcelados; “lo que más he tenido en esta vida es una gran suerte que les deseo a todos”, dirigió la autora.

 “¿Quién te cargaba la grabadora?”, le preguntó Taibo II. “Yo, ¿pues quién más?”, respondió Poniatowska, quien no dejaba de arrancar carcajadas con anécdotas de cajón, como cuando inquirió a Diego Rivera por el tamaño de sus dientes y el muralista contestó que con ellos se comía “a las polaquitas preguntonas”, o la manera en que Pita Amor, prima hermana de su madre, le prohibió usar tal apellido.

 “Me decía: ‘No te compares a tu tía, que es la dueña de la tinta americana, y tú, tú, una pinche periodista’”, narró la escritora, imitando de forma burlona el tono severo de la poeta.

 Lo que a todas luces no era más que una improvisada conversación pasaría de las preguntas hacia los elogios, quizá por la tendencia de Poniatowska a responder de una manera tan libre que más bien parecía ser esquiva, y terminó con Taibo II sencillamente consultándole qué más quería decir a quienes abarrotaron este día el foro para verla.

 “Bueno, ¿qué les puedo decir? Me están aquí consintiendo muchísimo. Vuelo sobre una nube, los veo, veo sus cabezas. Tengo 94 años, así que es una imagen muy bonita”, profirió.

 “¿Quieres firmar libros?”, le preguntaría entonces Taibo II.

 “Como tú digas”, contestó ella, con una disposición que el titular del FCE al instante decidió sepultar bajo la justificación de lo extenuante que podía ser dada la cantidad de gente: “Vamos a liberarla del castigo”.

 Así, Poniatowska bajó del escenario mientras el público le aplaudía de pie. Taibo II, que este año tiene cerca de una decena de participaciones enlistadas en el programa de la FILZ que dirige su esposa, diría al arranque de la siguiente charla “yo ya estoy muy visto” sólo para correr a sumarse a otra actividad en el Foro Alaide Foppa.

 La FILZ, en su edición 26, se llevará a cabo hasta el domingo 18 de octubre, con un acento, una vez más, oficialista, con nombres presentes en el programa como Pedro Salmerón, John Ackerman, Jenaro Villamil, Jesús Ramírez Cuevas, Lorenzo Meyer, Armando Bartra, Estefanía Veloz, Citlalli Hernández y Martí Batres, por mencionar a algunos.

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