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Staff / El Mañana
Jorge Ortiz de Pinedo confirma el fin definitivo de la icónica serie mexicana tras 19 años al aire para retirarse con la corona bien puesta.
Mi raza, agárrense de la brocha porque una de las noticias más tristes y escandalosas del mundo de la comedia acaba de estallar en la capirucha. Resulta y resalta que el veterano actor y productor Jorge Ortiz de Pinedo decidió colgar los guantes y ponerle punto final al exitoso programa Una Familia de Diez, argumentando que prefiere retirarse con el rating por los cielos antes de estirar la liga hasta que el proyecto dé lástima y caiga en picada.
La gran sorpresa se soltó con motivo del estreno de la temporada número 13, programada para este próximo domingo 13 de septiembre en punto de las 20:00 horas a través del canal Las Estrellas. El propio creador confesó que eligió esa fecha exacta por pura superstición y cábala de la buena suerte, buscando cerrar con broche de oro un ciclo que ha acompañado a los hogares mexicanos durante casi dos décadas llenas de risas, mentadas y situaciones de vecindad insuperables.
Pero las sorpresas no paran ahí, mis estimados chismosos, porque esta última temporada viene cargada de un profundo sentimiento de nostalgia debido al merecido homenaje que le rendirán al inolvidable Eduardo Manzano, el entrañable abuelo Don Arnoldo. Ortiz de Pinedo abrió su corazón para recordar la gran amistad y complicidad que compartían con el llamado “hombre de las mil voces”, asegurando que su partida física dejó un hueco imposible de llenar en los foros de grabación.
En cuanto a la trama que veremos en esta despedida, la dinámica de la caótica familia López sufrirá un terremoto cuando la consentida Martina, interpretada por Mariana Botas, comience un romance de vecindad con el mismísimo Íñigo, encarnado por Hugo Alcántara “El Indio Brayan”. La posibilidad de una boda millonaria pondrá de cabeza a Plácido y a Renata, quienes no saben si celebrar la salida de la casa o llorar la pérdida de una de las mantenidas más pesadas del departamento.
A sus 78 años y enfrentando con valentía batallas de salud con una enfermedad pulmonar, el querido comediante reflexiona sobre las 256 emisiones que consolidaron al proyecto como un auténtico espejo de la cultura popular mexicana. Lejos de los pasillos de Televisa, la serie se convirtió en un refugio generacional donde los problemas económicos, el amontonamiento y el amor familiar se mezclaban con chistes locales que ya forman parte del vocabulario nacional.
Los seguidores de hueso colorado ya empezaron a inundar las redes sociales con mensajes de agradecimiento y lágrimas virtuales ante el inminente adiós de los personajes más queridos de la televisión abierta. Aunque el dolor de la despedida inunda a la audiencia, la decisión de salir por la puerta grande demuestra la inteligencia de un productor que sabe perfectamente cuándo retirarse antes de que el chiste se vuelva aburrido.
La televisión mexicana pierde a uno de sus últimos bastiones de la comedia tradicional en vivo y en formato de sitcom, dejando un hueco sumamente difícil de ocupar en las barras estelares nocturnas. Así que preparen los pañuelos desechables y las palomitas porque los últimos capítulos de esta peculiar familia prometen sacar más de una carcajada y uno que otro suspiro nostálgico.















