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Joseph Malone de La Paz
La publicación de los resultados de la convocatoria del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) San Luis Potosí 2026 despierta el optimismo de la comunidad artística, pero también abre la puerta a un cuestionamiento urgente sobre el destino, la fiscalización y la difusión de estos recursos.
En esta emisión, el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales y la Secretaría de Cultura estatal anunciaron la distribución de una bolsa de 5 millones 300 mil pesos para financiar 86 proyectos.
El desglose oficial abarca cuatro estímulos para Colectivas Artísticas, siete orientados a Nuevas Generaciones Creativas, cuarenta destinados a Creación Joven, veintiséis para creadores con Trayectoria, seis apoyos dirigidos a Producciones Escénicas y tres enfocados en la Investigación y Difusión del Patrimonio Cultural.
Ahora, los ganadores asumen una distinción relevante, pero con ella cargan una responsabilidad institucional que ni cultura estatal ni el gobierno federal vigilan del todo con el rigor necesario.
Esos más de cinco millones de pesos provienen de los impuestos de una ciudadanía que merece retribuciones tangibles. Si bien existen creadores comprometidos que desarrollan sus propuestas con absoluta disciplina, la historia del PECDA, antes FONCA en SLP arrastra casos específicos de beneficiarios que, tras recibir los fondos, no concluyen sus trabajos o fallan en reportar los resultados esperados.
Lo grave es que el programa carece de candados eficientes y de mecanismos punitivos claros dentro de sus reglas de operación para obligar a quienes incumplan a reintegrar el dinero público.
Por otra parte, el problema no termina en la entrega del proyecto. Joseph Malone considera que hay un vacío alarmante en la difusión de aquellos trabajos que sí se terminan y se entregan de manera exitosa.
La secretaría de cultura estatal ha fallado sistemáticamente en garantizar canales eficientes de divulgación, provocando que las obras, investigaciones y producciones financiadas por el pueblo potosino se queden atrapadas en la invisibilidad.
El PECDA no puede seguir operando como un programa de resultados anónimos, donde el público general desconoce en qué se materializó la inversión de sus impuestos.














