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Staff/ El Mañana
La calle Carlos Díez Gutiérrez volvió a dar nota, y no precisamente por buenas noticias: al menos tres vehículos amanecieron con “recuerdo” incluido —vidrios rotos— a plena luz del día, en una zona donde el delito ya no es sorpresa… es rutina.
El punto, ubicado en las inmediaciones del ISSSTE, es conocido por la operación constante de los llamados “aleteros”, especialistas en abrir autos ajenos con más eficiencia que cualquier servicio autorizado. Lo novedoso no es el robo, sino la velocidad: los propietarios ni siquiera habían llegado cuando ya les habían hecho el “favor”.

Mientras tanto, la vigilancia municipal brilla por su ausencia. La corporación a cargo del alcalde Enrique Galindo Ceballos parece tener otros pendientes, porque en esta zona la estrategia de seguridad no se ve… ni en reflejo.
La responsabilidad también alcanza al titular de Seguridad Pública, Juan Antonio Villa Gutiérrez, ante la falta de operativos en un punto que ya no requiere diagnóstico, sino acción, eso sí presentando elementos armados en plazas para la fotografía.
Aquí no hay crimen oculto ni sofisticado: se roba de día, en zona conocida y sin prisa. Porque cuando la autoridad no aparece, el mensaje es claro: el delito no solo se permite… se acomoda.
















