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- PAN y Morena comenzaron a definir las reglas de sus procesos internos para la sucesión gubernamental de 2027, dejando entrever dos estrategias distintas.
Staff / El Mañana
La carrera por la gubernatura de San Luis Potosí ya arrancó, aunque todavía nadie pueda pedir oficialmente el voto. Entre ampliaciones de plazos, registros, encuestas y discursos de unidad, los partidos comenzaron a acomodar sus piezas para la contienda de 2027.
En el PAN, la dirigencia estatal confirmó que el proceso interno permanecerá abierto hasta el 20 de julio, periodo en el que se espera el registro del alcalde Enrique Galindo Ceballos y de una aspirante externa. El mensaje fue claro: las puertas estarán abiertas para quienes decidan cambiar de camiseta, incluso si provienen del PRI o de otras fuerzas políticas. Al parecer, en Acción Nacional la militancia ya no es requisito indispensable; basta con llegar competitivo. La jugada, sin embargo, deja una pregunta sobre la mesa: si el alcalde decide cambiar el rojo por el azul, ¿quién lo seguirá? Porque una cosa es cambiar de partido y otra muy distinta convencer a una estructura política de hacerlo.
Del otro lado, Morena optó por un discurso distinto. La dirigencia estatal fijó el 26 de junio como fecha límite para que los aspirantes con cargos públicos se separen de sus funciones y dejó claro que la prioridad será privilegiar perfiles formados dentro del movimiento. El diputado Carlos Arreola incluso lanzó un dardo político al advertir que las candidaturas no deben decidirse por la popularidad en redes sociales ni por la imagen personal de los aspirantes.
Así, mientras unos buscan fortalecer su proyecto incorporando perfiles externos, otros insisten en que la candidatura debe construirse desde la militancia. En ambos casos, el mensaje es el mismo: la elección de 2027 ya comenzó y, como suele ocurrir en la política potosina, las reglas empiezan a escribirse mucho antes del silbatazo oficial.















