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Staff / El Mañana
La falta de equipos municipales obligatoriamente operativos obliga a movilizar brigadistas de Matehuala y Guadalcázar para contener emergencias forestales.
La vulnerabilidad ambiental en la que se encuentra la zona norte del estado quedó al descubierto tras confirmarse las enormes dificultades operativas que enfrentan las demarcaciones del desierto para hacer frente a los siniestros forestales. Durante una evaluación de contingencias, autoridades ecológicas estatales señalaron que gran parte de los municipios del Altiplano carecen de brigadas de primera respuesta debidamente equipadas, lo que obliga a depender de traslados regionales de personal técnico para evitar catástrofes ambientales.
De acuerdo con los datos emitidos por la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam), encabezada por Sonia Mendoza Díaz, la falta de células locales capacitadas representa un talón de Aquiles cada vez que se declara una conflagración. Ante la ausencia de herramientas indispensables, radios de comunicación y equipos de protección en cada ayuntamiento, el protocolo actual obliga a que los brigadistas adscritos a municipios como Matehuala y Guadalcázar deban recorrer largas distancias por carreteras estatales para incorporarse al combate del fuego en otras demarcaciones afectadas.
La funcionaria estatal recalcó que, aunque la coordinación regional permite sumar esfuerzos y apagar los puntos críticos, la capacidad de reacción inmediata se reduce drásticamente mientras las brigadas de apoyo logran llegar al epicentro del siniestro. Esta situación operativa deja expuestas miles de hectáreas de matorral desértico y zonas arboladas durante las primeras horas críticas de cualquier incendio, lapso en el cual el fuego suele expandirse con mayor velocidad debido a las rachas de viento típicas de la región altiplanense.
El panorama de riesgo se agrava al recordar el devastador saldo acumulado durante el ciclo anual de contingencias, que comprende oficialmente del 16 de enero al 16 de junio. En este periodo, el estado superó las 23 mil 600 hectáreas arrasadas por las llamas. Tan solo en el municipio de Santo Domingo, un solo incendio forestal devoró aproximadamente 15 mil 300 hectáreas en un lapso récord de apenas 48 horas, una cifra alarmante que puso a prueba la capacidad logística de todas las corporaciones de protección civil en territorio potosino.
A pesar de que la temporada de incendios cerró con una ligera disminución en el número total de reportes —tendencia atribuida en parte a las precipitaciones pluviales recientes y a las campañas preventivas de concientización—, los especialistas ambientales insistieron en que ningún ayuntamiento del Altiplano puede confiarse. La recomendación central es que los gobiernos locales destinen recursos propios para consolidar unidades de bomberos forestales permanentes, garantizando que el combate al fuego inicie en los primeros minutos de la emergencia sin depender del auxilio foráneo.


















