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El alcalde Óscar Márquez Plascencia presumió la entrega de molinos manuales como un “gran” logro, pero el obsequio fue cuestionado por reforzar estereotipos y reducir las oportunidades de las mujeres a las labores domésticas.
En el barrio de La Pagua, el alcalde de Xilitla, Óscar Márquez Plascencia, presentó como un gran logro la entrega de molinos manuales (porque ni siquiera pudo dar eléctricos)
a mujeres, una acción que rápidamente generó críticas entre asistentes y voces ciudadanas.
“Les regalaron más trabajo” y “ahora sí a lavar cobijas” fueron algunos de los comentarios que reflejaron el malestar, particularmente porque la mayoría de los artículos
entregados estuvieron relacionados con cocinar y tareas del hogar, pese a que el alcalde los planteó como herramientas para el emprendimiento.
Mientras Márquez Plascencia destacó el esfuerzo diario de las mujeres con discursos emotivos, las críticas apuntaron a una realidad mucho más profunda; un molino manual
difícilmente puede considerarse una política de empoderamiento económico.
Si realmente se busca impulsar a las mujeres, se requieren apoyos productivos, capacitación, financiamiento, mejores oportunidades laborales, seguridad y condiciones que reduzcan, en lugar de perpetuar, la carga doméstica que enfrentan cotidianamente.
El cuestionamiento, además, abarcó cuestionamientos sobre si se están generando oportunidades reales para las mujeres de Xilitla o simplemente se les están entregando
utensilios para que continúen haciendo lo mismo de siempre.
Presentar artículos domésticos como una estrategia de emprendimiento puede resultar insuficiente y hasta
contraproducente cuando lo que se necesita son políticas públicas que permitan a las mujeres estudiar, trabajar, emprender y alcanzar verdadera autonomía económica.















