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San Luis, SLP, 11 octubre 2026.- El Atlético de San Luis volvió a decepcionar a su afición al dejar escapar una oportunidad inmejorable de meterse en zona de calificación, luego de caer en casa frente a Santos Laguna. Después de ligar dos victorias consecutivas, los potosinos tenían la mesa puesta para dar un golpe de autoridad y meterse entre los ocho mejores del torneo, pero terminaron exhibiendo sus limitaciones en un partido que estaban obligados a resolver. Cuando más necesitaban confirmar su recuperación, los rojiblancos volvieron a quedar a deber.
El panorama parecía alentador cuando Omar Tejeda adelantó al conjunto local al minuto 20, encendiendo la ilusión de los seguidores que esperaban una victoria fundamental en sus aspiraciones. Sin embargo, el gol no fue suficiente para que el Atlético asumiera el control del encuentro y manejara la ventaja con inteligencia. Por el contrario, el equipo permitió que Santos encontrara espacios y recuperara terreno, dejando en evidencia que ganar dos partidos consecutivos no necesariamente significa haber corregido los problemas que arrastra.
La reacción lagunera tuvo nombre y apellido: Tahiel Jiménez. El hijo del recordado Walter “Lorito” Jiménez empató el encuentro al minuto 33 y, en la segunda mitad, al 63, volvió a castigar a una defensa potosina que no encontró la manera de contenerlo. El doblete del juvenil terminó por sepultar las aspiraciones locales y convirtió una tarde que prometía ser de celebración en una nueva decepción para la afición. El Atlético no supo proteger su ventaja ni tuvo la capacidad de reaccionar cuando el marcador se puso en su contra.
La derrota deja un sabor especialmente amargo porque el Atlético de San Luis no solamente perdió tres puntos en casa: también desperdició una oportunidad clave para meterse de lleno en la pelea por la clasificación. La historia añadió un ingrediente doloroso, pues hace diez años Walter Jiménez fue quien eliminó a los potosinos y ahora su hijo les arrebató la victoria. Más allá de la coincidencia, el problema de fondo es que el equipo rojiblanco sigue sin ofrecer garantías cuando tiene la posibilidad de dar un paso importante.
Las victorias anteriores habían alimentado la esperanza, pero el tropiezo ante Santos devuelve las dudas y obliga al Atlético a demostrar que realmente tiene argumentos para competir por un lugar entre los mejores ocho, porque las oportunidades perdidas también pesan en la lucha por la liguilla.
















