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Staff / El Mañana
El informe de auditoría 2024 encendió alertas en el Ayuntamiento de San Luis Potosí tras documentar pagos millonarios a proveedores cuyos domicilios fiscales, al ser verificados, resultaron ser viviendas abandonadas o casas particulares donde nadie conoce a la supuesta empresa.
Las observaciones fueron emitidas por el Instituto de Fiscalización Superior del Estado, que detectó inconsistencias en el padrón de proveedores y operaciones que deberán ser aclaradas. En papel, las razones sociales existen; en campo, se esfuman. La pregunta es inevitable: ¿quién supervisa a quién?
La información fue retomada y difundida por la página Ciudadanos Observando, que ha señalado reiteradamente la existencia de proveedores que facturan cantidades importantes sin presencia física comprobable.
Mientras tanto, la contraloría interna mantiene bajo perfil y no hay pronunciamientos públicos contundentes. Los millones se pagan puntualmente; las empresas, en cambio, parecen especializarse en desaparecer.
Las observaciones están sobre la mesa. Lo que falta es que alguien dé explicaciones que no se evaporen con la misma facilidad.
















