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Galindo exige lo que no aplica
Las declaraciones de Enrique Galindo sobre no mezclar gobierno y política reavivaron las críticas por la aparente incongruencia entre su discurso y la promoción que ha mantenido desde la Presidencia Municipal.
STAFF/EL MAÑANA
Las declaraciones del alcalde Enrique Galindo Ceballos para pedir a regidores y funcionarios mantenerse al margen de la política durante su jornada laboral terminaron por poner bajo la lupa su propia actuación, al considerar que el principal reto es predicar con el ejemplo.
“Están participando regidores de diferentes partidos porque prácticamente los calendarios se adelantaron en todos los partidos y que sepamos distinguir con la labor que tenemos que es cuidar la ciudad y lo demás en sus tiempos libres lo hagan con libertad y sin involucrar al gobierno municipal”, afirmó.
No obstante, el discurso contrasta con la intensa exposición pública que ha mantenido durante los últimos meses mediante inauguraciones, anuncios de obra y eventos oficiales, además de reuniones con dirigentes nacionales del PAN y PRI que han fortalecido la percepción de que su proyecto rumbo a la gubernatura de 2027 sigue en marcha.

“La regla puntual es separen muy bien las cosas, no mezclen, está totalmente prohibido y que sean muy cuidadosos”.
La contradicción resulta inevitable. Si el Ayuntamiento no debe convertirse en plataforma política, la primera responsabilidad recae en quien encabeza la administración. Mientras la capital enfrenta problemas de inseguridad, agua, movilidad y servicios públicos, el debate ya no gira sobre el llamado del alcalde, sino sobre la congruencia entre lo que exige a sus colaboradores y lo que él mismo proyecta desde el gobierno municipal.
El llamado de Enrique Galindo a separar la política del servicio público volvió a abrir el debate sobre la congruencia entre su discurso y sus acciones rumbo a 2027.















