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Staff / El Mañana
La Guardia Civil Estatal detuvo a cerca de 20 criminales tras repeler ataques a cámaras de vigilancia en la Huasteca potosina.
La tranquilidad de la zona huasteca se ha visto sacudida por una serie de embates directos contra la infraestructura tecnológica del Estado, una ofensiva criminal que ha encendido las alertas de las corporaciones de seguridad en las últimas semanas. Las autoridades estatales confirmaron que detrás de estos atentados se encuentra la desesperada intentona de células delictivas foráneas por abrirse paso y disputar el control territorial en territorio potosino.
Ante este panorama de riesgo, la Guardia Civil Estatal implementó un despliegue operativo extraordinario en el municipio de Ciudad Valles, logrando neutralizar parte de la amenaza mediante golpes contundentes al narcomenudismo y a las redes de apoyo de los grupos criminales. La estrategia de contención ha derivado en la captura de aproximadamente veinte presuntos delincuentes en un lapso menor a una semana, frenando los planes de expansión de estas células.
Cuestionado sobre la incursión de la delincuencia organizada, Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), reconoció sin ambages que la compleja situación de seguridad es una realidad innegable que el gobierno enfrenta con firmeza y sin discursos maquillados. El funcionario admitió que los cárteles externos tienen el firme objetivo de asentarse en la región, utilizando la violencia como herramienta de presión.
El análisis geodelictivo arrojó datos reveladores sobre el origen de los operadores detenidos durante los operativos recientes. En la franja de la Huasteca, la gran mayoría de los sujetos asegurados provienen del vecino estado de Tamaulipas, mientras que en los filtros de seguridad instalados en la frontera limítrofe con Guanajuato, los sospechosos arrestados identifican su procedencia en Jalisco.
Las agresiones sistemáticas contra los postes y equipos de videovigilancia respondieron a un intento desesperado de los criminales por cegar los ojos electrónicos del Estado y operar con impunidad. Sin embargo, lejos de debilitar la vigilancia, estos actos vandálicos provocaron una reacción inmediata que elevó considerablemente la estadística de detenciones por narcomenudismo y daños a infraestructura pública.
En el plano de las indagatorias, la Fiscalía General del Estado a través de la Policía de Investigación (PDI) mantiene abiertas las carpetas correspondientes para desentrañar la red completa de complicidades, evaluar el modus operandi y determinar cuántos criminales más siguen operando en las sombras. Los trabajos de inteligencia continuarán cruzando datos para desarticular por completo estas células itinerantes.
Finalmente, el mando policial advirtió que la fuerza del Estado no retrocederá ante las provocaciones del crimen organizado. Los operativos de disuasión y blindaje continuarán reforzándose en las regiones estratégicas, garantizando que la tecnología de vigilancia sea defendida y que cualquier intento de vulnerar la paz de las familias potosinas encuentre una respuesta contundente.














