CELEBRAN MEDIO MARATÓN ATLAS PESE A LA LLUVIA

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Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 6 septiembre 2026.- La lluvia madrugó, pero no venció a los corredores.

Una tormenta obligó a retrasar el disparo inicial del Medio Maratón Atlas, más no las ganas de correr.

Los 7 mil participantes de la edición 37 se dieron cita frente al Parque El Polvorín para enfrentar los 21 kilómetros, aunque tuvieron que esperar unos minutos antes de ponerse en marcha.

El agua cayó con fuerza momentos antes de comenzar. Mientras algunos runners arribaban y buscaban refugio, otros tantos apenas iban en camino, pero todos con una misma convicción: correr.

La pausa, eso sí, no enfrió el ambiente.

Entre porras, música y corredores ansiosos por arrancar, la espera se convirtió en parte de la experiencia. Algunos buscaban resguardarse de la lluvia; otros aprovechaban para ajustar sus tenis, acomodar sus pertenencias o simplemente esperar el momento de salir.

“Tenía incertidumbre por si se podría correr o no, porque la lluvia no perdonaba. Incluso, venía en camino y había vialidades muy encharcadas, pero qué bueno que se pudo correr. Es una carrera muy bonita, que se disfruta mucho y no podía perderse”, dijo Alejandra, corredora de 34 años.

Una vez que se dio el banderazo, los atletas dejaron atrás la tormenta y comenzaron a recorrer las calles de Guadalajara.

El pavimento mojado fue un ingrediente más de una ruta que puso a prueba las piernas y la concentración de los corredores.

Para algunos, la lluvia fue un problema; para otros, terminó siendo incluso un alivio ante el esfuerzo de completar los 21 kilómetros.

“Hubo una pequeña variación de la ruta original, pero nada que afectara. El clima benefició. A pesar de iniciar un poco más tarde, se mantuvo fresco. La ruta es bonita, pero es muy pesada; es mi segundo 21K de Atlas y para mí, en lo personal, es uno de los mejores organizados y de los que más me gusta”, añadió Carlos Dueñas, quien corre desde hace cinco años y pertenece al equipo Espiros.

A lo largo del recorrido tampoco faltaron las porras. Familiares, amigos y aficionados salieron para animar a los corredores, que encontraron en los gritos de apoyo un empujón extra para mantener el paso.

“Es increíble. El hecho de poder terminar los últimos 500 metros con mis hijos da otro impulso. Fue una buena idea que dejaran que esto pasara, porque también inculcas a los niños al deporte. Son momentos que una como mamá recuerda siempre”, señaló Rebeca, quien llegó de la mano de su hijo Darío, de 5 años.

Después de kilómetros de esfuerzo, el regreso al Parque El Polvorín tuvo su propia recompensa: cruzar la meta con la satisfacción de haber cumplido el reto, aunque fuera con los tenis y la ropa completamente mojados.

La tormenta pudo retrasar la fiesta, pero no pudo cancelarla.

Al final, hubo medallas, abrazos y sonrisas en una edición del Medio Maratón Atlas que, literalmente, estuvo bañada de emociones.

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