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Staff / El Mañana
El idolatrado británico sufrió tremendo berrinche municipal en Lima tras clausurarse su recinto, pero dejó a sus viudas con la boca abierta regalando un palomazo improvisado a pie de calle.
La bomba estalló bien feo en tierras peruanas cuando la alcaldía le arruinó la fiesta a miles de almas que ya se sabían hasta los suspiros de Robbie Williams. El tan esperado segundo concierto que daría el divo británico en el chistoso y conflictivo recinto Arena 1 Park de Lima se fue directo al caño de última hora.
Todo comenzó porque las autoridades locales se pusieron roñosas y aplicaron una clausura preventiva de último minuto. ¿La razón? Resulta que en el primer pachangón las salidas fueron un verdadero caos, la raza corrió peligro y los puentes peatonales se convirtieron en auténticas trampas mortales que alarmaron a los vecinos.
Lejos de quedarse cruzado de brazos contando sus billetes en la comodidad del hotel, el intérprete de “Rock DJ” demostró que tiene calle y corazón. Al ver que la chaviza se negaba a abandonar las inmediaciones e hizo una fila kilométrica con esperanza de última hora, decidió salir a dar la cara y armar el show improvisado.
A puro pulmón y sin micrófonos caros de producción, el famoso cantante se echó su icónico éxito “Angels” en plena banqueta. Las fanáticas, entre lágrimas, gritos y empujones, armaron el coro monumental demostrando que ni la burocracia más gris puede apagar el fanatismo desbordado de la chaviza latinoamericana.
Por su parte, la promotora One Entertainment tragó saliva y salió a decir que están moviendo cielo, mar y tierra para cumplirle las caprichosas exigencias de seguridad a los inspectores. Sin embargo, la fecha exacta de reposición sigue en el limbo y las devoluciones de dinero ya causaron tremendo dolor de cabeza.
Mientras los directivos sudan frío intentando destrabar el lío legal con el municipio, la imagen de Robbie cantando a pie de calle ya le dio la vuelta al mundo. Sin duda, un papelón histórico que dejó mal parados a los organizadores pero consagró aún más al británico con su banda de fieles seguidores.
















