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Staff/El Mañana
El mantenimiento del Centro Comunitario de Aprendizaje del INEA en El Zacatón, municipio de Villa de Ramos, expone una realidad preocupante: la infraestructura educativa básica opera bajo un esquema de reacción y no de prevención. Que tareas elementales como impermeabilizar, pintar y reparar dependan de la exigencia ciudadana evidencia el abandono institucional previo en el que estudian los sectores más vulnerables.
Tras meses de operar en condiciones precarias, la instalación de Villa de Ramos finalmente recibe atención. Las obras incluyen reparaciones en muros, pintura e impermeabilización de techos. Sin embargo, estas acciones se pusieron en marcha únicamente tras la presión de los usuarios, quienes requerían un espacio seguro para certificar su primaria y secundaria.
A pesar de atender a una población con alto rezago social en el municipio, el centro carece de presupuesto recurrente. Autoridades presentan la pintura e impermeabilización como un logro, omitiendo el periodo de desatención previa. La situación refleja un patrón regional donde la conservación edilicia depende de la insistencia comunitaria y no de un plan preventivo.
Aunque la conclusión de los trabajos mejorará temporalmente el entorno, las autoridades de Villa de Ramos deben garantizar recursos permanentes que eviten que el inmueble vuelva a deteriorarse.















