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Gobierno estatal reconoce a las ‘Potosinas del Año 2026’
SLP.- En un momento donde las voces de las mujeres resuenan con más fuerza que nunca, el Gobierno del Estado anunció a las ganadoras del certamen Potosina del Año Mujeres sin Límites 2026, un reconocimiento que no solo premia trayectorias, sino historias de vida que han transformado comunidades enteras.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la distinción se convierte en un homenaje al trabajo silencioso, constante y valiente de quienes construyen bienestar todos los días.
Desde la Huasteca hasta el Altiplano, pasando por la región Centro y la Media, cuatro mujeres fueron seleccionadas por su impacto en el desarrollo social, el arte, la salud y la academia: María Concepción Hernández Hernández, Irma Araceli Villegas Niño, Ma. Eva Coronado Ramírez y Martha Elena Montoya Martínez. Cada una representa no solo a su región, sino a cientos de potosinas que luchan, enseñan, cuidan y crean oportunidades.
De 69 propuestas recibidas en todo el estado, el Comité Seleccionador eligió a estas mujeres cuya labor deja huella profunda. El próximo 5 de marzo, en el Centro de Negocios Potosí, recibirán una estatuilla conmemorativa; pero más allá del reconocimiento físico, lo que se celebra es su ejemplo: mujeres que abren camino, que rompen límites y que demuestran que el cambio se vive cuando se trabaja con convicción y corazón.
Fotos: especial
Irma Araceli Villegas Niño ‘Pequesita del Sabor’
Ella hizo historia al convertirse en la primera mujer sonidera de San Luis Potosí. Con más de una década de trayectoria en un ambiente tradicionalmente dominado por hombres, ha demostrado que el talento y la determinación no tienen género. Su camino no ha sido sencillo: además de levantar tornamesas, también ha trabajado como albañila y comerciante, enfrentando cada desafío con carácter y orgullo, mientras lleva el nombre del estado a escenarios nacionales.
Comprometida con su comunidad, participa en eventos con causa para apoyar tratamientos de niñas y niños con cáncer, mostrando que su impacto va más allá de la música.
Madre de tres hijos y abuela de diez nietos, Pequesita es ejemplo de disciplina y perseverancia, y hoy inspira a más mujeres a romper estereotipos dentro del gremio sonidero. Su mensaje es claro: los sueños no se esperan, se trabajan hasta convertirlos en realidad.
Ma. Eva Coronado Ramírez
Ella nació en la comunidad rural de San Pablo, en Villa de Ramos, y desde ahí aprendió que el liderazgo no se presume, se ejerce con el corazón. Su historia no está escrita en discursos, sino en pasos firmes sobre tierra árida, en puertas tocadas una y otra vez, en gestiones que parecían imposibles. Ha convertido cada obstáculo en impulso y cada dificultad en una razón más para servir. Donde otros ven límites, ella ve caminos.
Como mujer con discapacidad, ha enfrentado barreras sociales y estructurales que muchas veces intentan silenciar o frenar. Pero Ma. Eva eligió alzar la voz con respeto, honestidad y humildad, demostrando que la inclusión no es un favor, es un derecho.
Uno de sus mayores logros, la ampliación de la casa de salud de su comunidad y la gestión de medicamentos y mobiliario, es prueba de que la voluntad transforma realidades. Gracias a su perseverancia, hoy San Pablo cuenta con un espacio digno para cuidar la vida. Ma. Eva no solo construyó muros y techos; construyó esperanza. Su historia es un faro que ilumina Villa de Ramos y todo San Luis Potosí, recordándonos que cuando el servicio es genuino, deja huellas que no se borran.

Martha Elena Montoya Martínez
Ella no solo dirige una escuela primaria: resguarda sueños. Doctora en Ciencias de la Educación y mujer de profunda vocación humanista, ha hecho de cada aula un refugio donde las niñas en situación de vulnerabilidad encuentran algo más que aprendizaje: encuentran dignidad. Para ella, la educación no es un trámite ni una estadística; es un derecho sagrado que se defiende con el alma, especialmente cuando la vida golpea más fuerte a quienes apenas comienzan.
Su liderazgo se siente en los pequeños detalles: en la gestión incansable para que sus estudiantes reciban atención psicológica especializada, en las redes de apoyo que ha tejido para que ninguna niña camine sola, en las conversaciones cercanas donde devuelve confianza a quien la ha perdido.
Ha intervenido en casos de violencia, abandono y rechazo con una convicción inquebrantable: ninguna niña debe abandonar la escuela por las circunstancias que no eligió. Y gracias a su acompañamiento firme y amoroso, muchas han decidido quedarse, aprender y volver a creer en su futuro.

Ma. Concepción Hernández Hernández
Esta potosina ha dedicado más de veinte años a caminar junto a las mujeres indígenas de la Huasteca Potosina, sembrando oportunidades donde antes había rezago. Licenciada en Psicopedagogía y especialista en capacitación para el trabajo, su labor no se limita a impartir cursos: construye esperanza. Desde el año 2000 ha recorrido municipios como Tamazunchale, Aquismón, Xilitla y Axtla de Terrazas, llevando herramientas que fortalecen la autonomía económica y devuelven confianza a mujeres que durante generaciones fueron invisibilizadas.
En sus talleres de Corte y Confección, Bordado Náhuatl, pan artesanal, dulces tradicionales o cultivo de hongos, no solo se aprende un oficio; se recupera identidad. Cada puntada, cada receta, cada pieza de barro es también un acto de resistencia cultural.

















