CDMX.- En el Altiplano potosino, donde el paisaje suele pasar desapercibido para muchos, Juan Giovanni García Salazardecidió mirar más allá. Para él, un cactus no es solo parte del fondo: es una estructura viva, compleja y llena de secretos que merecen ser explorados desde adentro… sin tocarla.
El proyecto nació casi por accidente, mientras realizaba su servicio social en el MUNI-UASLP en San Luis Potosí. En busca de imágenes para su tesis, Giovanni pidió permiso para fotografiar algunas especies del desierto. Ese gesto lo llevó a conectar con investigadores especializados en teledetección y a cruzar dos mundos que rara vez dialogan: el arte visual y la ciencia dura.
La herramienta clave es la fotogrametría, una técnica que une decenas de fotografías para crear modelos tridimensionales. Así, las cactáceas dejan de ser simples superficies verdes y se transforman en cuerpos digitales que pueden girarse, recorrerse y observarse con lupa: espinas, relieves, poros y cambios mínimos de color que normalmente pasan desapercibidos.

A partir de estas imágenes surgen paisajes digitales hechos de nubes de puntos, volúmenes y mapas visuales. La arquitectura natural del cactus se revela con simetrías casi matemáticas, patrones que parecen diseñados con reglas propias del desierto.
El siguiente paso del proyecto apunta alto: crear un recorrido virtual inspirado en Wirikuta, donde el lenguaje de los videojuegos se mezcle con el entorno real. La idea es invitar al público a caminar el desierto desde otra perspectiva, usando el arte como puerta de entrada al asombro científico.
Para Giovanni, esta obsesión por el detalle viene de lejos. Antes fueron fachadas, objetos cotidianos y texturas urbanas; hoy son plantas del desierto que, mientras más se observan, más complejidad revelan. En su trabajo, mirar con calma se vuelve un acto de descubrimiento.
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