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- Calles cerradas, motos mal estacionadas, semáforos inútiles y ausencia de tránsito reflejan una cultura vial estancada.
Staff/ El Mañana
Calles cerradas en pleno centro, motocicletas mal estacionadas, semáforos que no cumplen su función y la ausencia total de agentes de tránsito dirigiendo la circulación forman parte del paisaje diario en Santa María del Río, una realidad que se repite sin cambios visibles.
Habitantes y automovilistas señalan que el desorden vial se ha normalizado: vehículos detenidos en doble fila, accesos bloqueados sin señalización, motociclistas invadiendo banquetas y cruces sin control convierten la movilidad en una rutina caótica para quienes transitan por la zona centro y vialidades principales del municipio.
La falta de presencia de personal de tránsito agrava la situación. No hay operativos, no hay orientación, no hay control, y el resultado es una circulación improvisada donde cada quien “resuelve” como puede, aumentando el riesgo de accidentes y conflictos entre conductores, peatones y motociclistas.
Aunque la problemática no es nueva, vecinos coinciden en que la cultura vial no muestra señales de mejora. Por el contrario, el desorden se ha vuelto parte del día a día, sin que exista una estrategia visible para ordenar la movilidad urbana ni generar educación vial entre la población.
La falta de autoridad, organización y supervisión ha convertido la circulación en Santa María del Río en un ejercicio cotidiano de tolerancia y paciencia, donde el caos se volvió costumbre y la ausencia de soluciones refuerza la percepción de abandono institucional en temas básicos de orden urbano.
















