DÍA MUNDIAL DEL VITILIGO: ALZA LA VOZ

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Agencia Reforma

Monterrey, NL 25 junio 2026.- En el Día Mundial del Vitiligo, Ana Gabriela García Guerrero, de 52 años, comparte su testimonio como una mujer con vitiligo, deseando crear una mayor conciencia sobre este diagnóstico.

 1. ¿Cómo fueron tus primeros síntomas?

 Fue hace como 10 años, donde las puntas de los dedos empezaron a no pigmentarse. Luego supe que mi vitiligo ha crecido mucho por lesiones en la piel.

 Por ejemplo: un ácaro en el dorso de mis manos me las dejó casi blancas o si me rasguña mi perra, cicatriza, pero en blanco. Hay varios tipos de vitiligo, por decirlo de una forma, y así me ha tocado.

 Dicen que es genético, pero la verdad en estos tiempos que vivimos se puede detonar en cualquiera que no tenga un sistema inmune sólido.

 El diagnóstico no fue complicado. Es muy fácil. La cuestión es cuidarlo y que no avance.

 2. ¿Tenías información sobre esta condición?

 Nada. Solo lo que de manera cultural se tenía y me puse a investigar.

 Aún hay mucho estigma alrededor de esta condición. Es importante decir que no es contagioso y no duele.

 Me gusta pensar que es una combinación de colores con un patrón único e irrepetible, lo que nos hace aún más especiales.

 Eso sí, lo romántico no está peleado con lo científico y hay que cuidarse, un poco más de lo normal. Sobre todo en estos calores tan intensos de Monterrey.

 El sol no perdona y hay que tener herramientas de protección para poder disfrutarlo tranquilamente. La realidad es que somos más vulnerables al sol que alguien que no lo tiene. No tenemos esa protección natural.

 3. ¿Cómo te impactó emocionalmente saber el diagnóstico y cuáles herramientas te han ayudado para seguir adelante?

 Al inicio, no le di importancia.

 Luego, cuando asistí a un zoom de apoyo que dan algunas asociaciones y vi a padres y madres de familia que acompañaban a sus hijos al zoom, me di cuenta que soy parte ahora de una minoría, con todas las implicaciones emocionales y sociales.

 Y es que lo emocional cuenta mucho, es el mayor estrés que le das a tu cuerpo y, en lo personal, es una de las cosas que alimenta mi vitiligo: el estrés.

 Aprendí a priorizar mi bienestar, mi paz mental y mi salud íntegra. Además, cuando empecé a “abrazar” el vitiligo y a vivir con él, ignorándolo básicamente, dejó de avanzar.

 Cuando le doy paso al estrés, en cualquiera de sus manifestaciones, es cuando avanza.

 En lo social, algo que me pegó fuerte es que aprendí lo valioso que es para las minorías, la visibilización.

 Ello implica difundir, informar, borrar mitos. Para ello, toda herramienta es válida: conferencias, reuniones, difusión digital, arte, etcétera. Si yo ya era empática, se acentúo con esto. Hacia los demás, los animales y a mí misma.

 4. ¿Qué mensaje quieres dar para concientizar sobre el vitiligo?

 Muy simple: pregunten.

 Que no se queden con la curiosidad. Aún hay personas que se alejan al saber la condición que tenemos e informarse da mucha claridad. Si ustedes tienen miedo, imagínense nosotros.

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