-Denuncian desfase entre inversión y resultado
Staff/El Mañana
La remodelación de la emblemática plaza Ojo de Agua en Charcas se encuentra bajo un intenso escrutinio público tras revelarse que la inversión total alcanzó casi los 13 millones de pesos. Este proyecto, que la alcaldesa Marisol Nájera Alba presentó como un estandarte de modernización turística, hoy enfrenta serias dudas sobre su ejecución y el costo real de sus componentes, como la réplica de los arcos de Charcas Viejas y la nueva iluminación escénica. La controversia escaló cuando voces ciudadanas, encabezadas por la abogada Mireya Hernández, señalaron que el resultado físico de la obra no parece corresponder con el millonario presupuesto ejercido en tres etapas financieras distintas.

Los cuestionamientos no solo se centran en la estética, sino en la transparencia técnica y la lógica de las prioridades municipales. Se ha denunciado el uso de materiales de piedra reciclados de la calle Hidalgo y un diseño que, lejos de proteger el venero, provoca la evaporación del agua debido a una cubierta de vidrio mal planeada. Mientras el gasto se destinó a este espacio ornamental, los habitantes de Charcas recuerdan que el municipio padece deficiencias críticas en la red de agua potable, un servicio básico que sigue sin resolverse. Esta desconexión entre el embellecimiento urbano y las necesidades urgentes de la población ha generado una percepción de desfase financiero. La exigencia es clara: la modernización es bienvenida, pero solo si viene acompañada de cuentas transparentes y una planeación que priorice el bienestar social sobre la imagen política.














