- Familias de Vanegas pierden su único sustento este ciclo
Staff/El Mañana
El Altiplano potosino enfrenta su ciclo agrícola más amargo en 2026, víctima de una dependencia comercial que hoy le pasa factura tras el cierre de las aduanas estadounidenses. La política de aranceles impuesta por la administración de Donald Trump no se quedó en un discurso; golpeó directamente al motor económico del norte del estado, paralizando las exportaciones de tomate que históricamente sostenían a la región. Municipios como Cedral y Vanegas son el epicentro del desastre; ahí, cuatro invernaderos de escala industrial, equipados con tecnología de punta para cumplir estándares internacionales, han tenido que reducir sus operaciones al mínimo. La imposibilidad de colocar la producción en el extranjero ha derivado en la pérdida de más de 500 empleos directos, desestabilizando a familias enteras cuya única fuente de ingresos era la agroindustria.
Esta crisis revela una falla estructural en el modelo del Altiplano: la falta de flexibilidad para volcarse al mercado interno ante una emergencia exterior. Mientras en Villa de Arista y Guadalcázar la actividad se mantiene con respiración artificial gracias a subsidios federales, la realidad para la mayoría de las unidades productivas es la quiebra técnica. Los productores locales, muchos al frente de empresas familiares, se han visto obligados a pausar su expansión y ajustar gastos operativos para evitar el colapso total. Esta parálisis no solo afecta a los inversionistas, sino que asfixia el dinamismo de comunidades enteras que hoy ven cómo las decisiones políticas tomadas en Washington dictan el futuro de sus empleos y la estabilidad de sus mesas.


















