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SLP.- San Luis Potosí amanece con una capa gris que no es nostalgia invernal, es contaminación atrapada. Las estaciones de monitoreo ambiental han detectado niveles que van de mala a muy mala calidad del aire en la zona metropolitana y en municipios cercanos, producto de bajas temperaturas, actividades humanas y condiciones atmosféricas que no ayudan a mover el aire.
Especialistas y autoridades de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) coinciden en que el fenómeno —conocido como inversión térmica— actúa como un tapón: cuando hace frío, el aire caliente queda arriba y el aire frío con contaminantes se queda pegado al suelo, donde respiramos todos.
El resultado: una bruma espesa color ocre se ve en las mañanas en varios puntos de la ciudad, mientras que los gases de escape, la quema de residuos, la industria y la construcción contribuyen a que el aire se vuelva cada vez más pesado.
La mala calidad del aire es más que una sensación desagradable: puede afectar la salud, sobre todo de niñas y niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios o cardiovasculares. En días recientes, algunas estaciones mostraron niveles que superan lo aceptable, lo que eleva el riesgo de irritación, tos, dificultad para respirar y otros malestares.
Las autoridades piden a la gente evitar actividades físicas intensas al aire libre, mantener las ventanas cerradas por la mañana y estar atentos a los reportes oficiales de calidad del aire. También recomiendan optar por transporte público o compartir vehículo para aliviar un poco la carga de emisiones.
Aunque este panorama se relaciona con la temporada invernal, expertos señalan que sin una estrategia clara y participación ciudadana, estos episodios podrían repetirse cada año, convirtiendo al aire que se respira en un problema constante de salud pública.
















