El gobernador Ricardo Gallardo Cardona se volvió a encontrar con la presidenta Claudia Sheinbaum en el Palacio Nacional, no hace un mes ella vino en gira a territorio potosino, ahora se reunieron para revisar la federalización del sector salud, los avances, las piedras en el zapato que representa el Hospital Central, el desabasto de medicamentos y la falta de insumos básicos es algo recurrente desde el gobierno de AMLO.
Las quejas, críticas y reclamos de los pacientes y sus familiares por el servicio de IMSS-Bienestar no distinguen niveles de gobierno y siguen pensando que el gobierno estatal es el responsable de los hospitales; lo que buscan la presidenta Sheinbaum y el gobernador Gallardo es una transición efectiva, segura y eficiente para consolidar este nuevo modelo de salud.
Hay que sacar adelante los nuevos hospitales de Rioverde y Ciudad Valles, es el compromiso de ambos, también resolver los problemas que no son nuevos, tienen años, décadas, el déficit del Hospital Central es un lastre que data al menos del gobierno de Horacio Sánchez Unzueta, pero sí queda claro que la responsabilidad de la salud pública ya está bajo la esfera federal.
Ya le tronó una bomba al alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos, su imagen de amable y gentil, se vino abajo, este jueves marcará un antes y un después de su administración, quedó expuesto de la peor manera por una extrabajadora de la Unidad de Gestión del Centro Histórico, Erika Tapia, sufrió acoso laboral a igual que otras mujeres que entraron a laborar como una cuota política del extinto PRD, el testimonio de ella es contundente: “El regidor Jorge Zavala nos comenta que gracias a él vamos a tener un empleo, y que gracias a él vamos a estar acomodados en el Ayuntamiento, pero que había gastos; entonces esos gastos nosotros tenemos que aportar el 5% de nuestro salario, él siempre dijo que ‘están aquí por mí y el Alcalde va a hacer lo que yo diga porque a mí nadie me va a quitar’, siempre nos manifestó”.
Esta trama de corrupción apenas es una parte de otras que comenzarán a brotar, el proyecto político de Galindo se empieza a resquebrajar, solo es cuestión de que se ventile toda la pudrición que caracteriza su gobierno, será necesario escudriñar su primer periodo porque vamos a encontrar esta misma práctica de desviar recursos con una nómina inflada, aviadurías, pactos políticos en lo oscurito; nadie se tomó en serio el boletín de que la Contraloría Municipal va a investigar la denuncia pública de acoso laboral, nada dicen de indagar el cobro de la comisión del 5 por ciento del sueldo de las perredistas contratadas.
Las corrientes del PAN que se oponen al dominio de Galindo sobre el partido y la compra de conciencias de panistas con el erario municipal, ya tienen un buen pretexto para darle con todo al priista expulsado que, ambicioso, de origen humilde, se aumentó el sueldo porque cree que se lo merece.
Se formalizó la designación de Luis Gerardo Aldaco Ortega como director general del Instituto Tecnológico Superior de San Luis Potosí, hubo algunas reacciones por el perfil priista de Aldaco, se le vincula a la “maldita herencia”, pero si asume un compromiso serio y tiene ganas de trabajar, se le debe dar la oportunidad y no descalificarlo, que tiene muchas cosas reprochables, puede ser, pero al menos no tiene, que se sepa, cuentas pendientes con la justicia.
Es cierto que la gallardía sigue reclutando cuadros de distinto origen y hay que decirlo, al menos no tienen antecedentes de vínculos o sospechas con el crimen organizado, como sí los tienen los cuadros que ha fichado la morenista Rita Ozalia Rodríguez.












