- La escasez de insumos y un presunto intento de secuestro a un médico colapsaron los servicios y las consultas.
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Matehuala, S.L.P.— Lo que debería ser una clínica pública parece más bien un reto de supervivencia. Usuarios de la Clínica 14 del IMSS denunciaron la falta de medicamentos, insumos y personal médico, algo que ya se volvió costumbre.
Los pacientes llegan desde los ranchos y comunidades más alejadas, recorriendo kilómetros para encontrarse con una farmacia vacía y una enfermera que apenas alcanza para todo el turno.
“Venimos desde los ranchitos, necesitamos medicinas y no hay. Para una operación tenemos que comprar las gasas y todo lo que se requiere”, contó un paciente resignado, mientras mostraba su receta vacía.
La escena se repite: derechohabientes pagando de su bolsillo gasas, vendas, alcohol y hasta jeringas para recibir atención que, por ley, debería ser gratuita.
Como si la falta de recursos no fuera suficiente, la tensión creció después de un presunto intento de secuestro contra un médico residente. El susto fue tal que los doctores decidieron suspender las consultas externas “hasta nuevo aviso”.
Por ahora, solo se atienden casos de urgencia, y eso si hay suerte de encontrar médico disponible. Los pasillos lucen vacíos, el ambiente tenso, y los rumores se mueven más rápido que las ambulancias.













