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DOS CIRCOS Y UN PAYASO
Como cada rato lo decía mi abuela… el que a dos amos sirve, siempre va a quedar con uno mal.
El escándalo de la llamada filtrada entre el periodista Samuel Roa, Gerardo Sánchez Zumaya el Huasteco-Tabasqueño y José Luis Romero Calzada, alias “Tecmol”, exhibe el tamaño de la grilla, los intereses, las amenazas, y los chantajes.
Y mientras el escándalo se concentra en los reclamos descorteses y las amenazas en contra del comunicador, tras bambalinas se asoma el verdadero titiritero de esta trama: el panista-morenista David Azuara.
Como ya se había anticipado en este mismo Sótano de la Obscuridad, la audaz —o más bien cínica— estrategia de Azuara consiste en simular lealtad institucional mientras opera con la oposición.
Por un lado, el diputado federal busca mantener secuestrada a una facción de la estructura del PAN para apuntalar su ansiada candidatura a la alcaldía capitalina.
Por el otro, teje finos hilos de complicidad con Morena vía Sánchez Zumaya.
La evidencia es contundente y se ha visto reflejada en los recientes mítines de Rioverde, Matehuala, Santa María y Tamazunchale.
El músculo que movilizó a esas masas no provino de la izquierda, sino de la vieja estructura azul de los Azuara.
La llamada telefónica vino a confirmar el secreto a voces: el cabildeo no es solo logístico.
David Azuara funge como publirrelacionista VIP de Zumaya, sentándolo con empresarios y recomendándolo activamente ante los medios.
Al jugar en múltiples pistas, Azuara cree asegurar su futuro; sin embargo, la historia demuestra que el que a dos amos sirve en los circos, invariablemente va a quedar mal el payasito.
PD.- Le mando un cálido saludo y solidario apoyo a Don Samuel Roa Botello, director de EMSA Media.
EL DOBLE DISCURSO
El alcalde capitalino ha quedado al descubierto.
Siempre suele vestirse con el ropaje de un demócrata impecable, jurando ante quien lo escuche que su administración defiende con uñas y dientes la libertad de prensa.
Pero como bien dice el refrán popular: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
Las palabras se las lleva el viento cuando las acciones reflejan una intolerancia absoluta a la crítica.
La molestia del edil no es un secreto.
Le incomoda sobremanera que en las páginas de EL MAÑANA se expongan las costuras rotas de su gestión.
No le gusta ver impresas las constantes quejas ciudadanas, las denuncias contra sus funcionarios flojos o la flagrante ineficacia en los servicios municipales de la capital.
En un intento de desdén que raya en la ironía, el alcalde optó por mandar “SALUDOS” públicos a nuestro director.
Ese saludo, cargado de sarcasmo ante los cuestionamientos a su línea editorial, despierta una duda razonable entre el gremio y los lectores potosinos:
¿Es una cortesía política, una burla cínica o una velada amenaza institucional?
Lo que la ciudadanía y este diario esperan es congruencia.
Menos discursos y saludos simulados, y más respuestas efectivas ante las fallas que sus propios colaboradores intentan tapar.












