Salinas, S.L.P.- Después de un rato fuera de su “zona de confort”, el Tianguis Municipal de Salinas regresó a su lugar de siempre, justo donde la banda lo quería: con sus colores, su ruido, sus gritos de “¡llévelo, llévelo!” y su buena vibra de domingo.
El Ayuntamiento informó que las obras de mejoramiento urbano ya quedaron listas y ahora sí, el tianguis puede volver a su hábitat natural. Durante la remodelación, los comerciantes tuvieron que aguantarse en otra zona, pero hoy regresan con todo: puestos recién pintados, calles más parejitas y el ánimo al 100.
Las autoridades agradecieron a la raza salinense por aguantar el “inter” mientras los trabajadores daban su manita de gato a la zona. “Valió la pena la espera”, dijeron algunos locatarios, entre risas y olor a tacos.
El Tianguis de Salinas no es cualquier cosa: es el corazón dominguero del pueblo, donde se mezcla el trueque, la plática, el regateo y el sazón. Con su regreso, no solo se reactivan las ventas, también vuelve la tradición, el relajo y la convivencia de barrio que lo hacen único.













