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Agencia Reforma
Ciudad de México 14 octubre 2026.- En medio de una jornada de protestas y consultas a trabajadores del sector salud sobre el incremento salarial, médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del IMSS-Bienestar denunciaron falta de medicamentos, instrumental quirúrgico deteriorado, sobrecarga de consultas, renuncias de especialistas y plazas sin cubrir que afectaron la atención a los pacientes.
Cirujanos, neurólogos y representantes sindicales advirtieron que las inconformidades no sólo respondieron al aumento salarial pactado entre el IMSS y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), sino también a las condiciones en las que debían atender a miles de derechohabientes.
Los testimonios recabados en el contexto de las movilizaciones describieron quirófanos con material insuficiente, consultas de especialidad limitadas a 15 minutos, estudios de resonancia magnética con esperas de hasta cuatro meses y hospitales donde las renuncias de médicos aumentaron la presión sobre el personal restante.
En el Hospital General Regional 57, ubicado en La Quebrada, Estado de México, el cirujano Mario Francisco Ramírez Ferra denunció que la falta de instrumental y las malas condiciones del equipo complicaban las intervenciones quirúrgicas.
“Yo soy cirujano, para realizar una cirugía tenemos falta de material. No sirve, el poco material que tenemos muchas veces está en malas condiciones”, afirmó a REFORMA.
“Nos dan poco y con eso poco nos exigen mucho. Vaya, con eso le resumo cómo está la situación médica”.
El especialista señaló que entre las necesidades de las unidades médicas se encontraban equipos para endoscopias, quirófanos, medicamentos, catéteres y personal.
Ramírez Ferra cuestionó además la representación sindical y aseguró que las inconformidades de los trabajadores debieron atenderse antes de que se extendieran las protestas.
“Cuando es algo que nuestro sindicato debió haber arreglado desde un principio. Un sindicato que nosotros elegimos”, reclamó.
La situación también fue denunciada por una neuróloga del Centro Médico Nacional Siglo XXI, quien solicitó mantener su identidad bajo reserva.
La especialista aseguró que en su servicio se registraron cuatro renuncias recientes entre una plantilla de seis neurólogos, lo que incrementó la carga de trabajo y dificultó la atención de pacientes enviados desde otras entidades.
“En Siglo XXI solamente somos seis neurólogos. De esos seis neurólogos (…) hemos tenido recientemente cuatro renuncias”, relató.
Explicó que el personal debía atender padecimientos neurológicos complejos en consultas de apenas 15 minutos, pese a que muchos pacientes llegaban después de recorrer hospitales de distintos estados sin obtener un diagnóstico.
“Tenemos consultas que tan sólo tienen que estar atendidas en 15 minutos. Esto es muy poco tiempo y eso hace que la atención sea muy estresante”, señaló.
De acuerdo con la médica, en una sola jornada podían acumularse más de 20 consultas, además de la atención a pacientes hospitalizados.
En ese tiempo debían revisar antecedentes clínicos, interpretar estudios, realizar exploraciones físicas, establecer diagnósticos y prescribir tratamientos.
La saturación, añadió, provocó conflictos entre médicos y derechohabientes, quienes reclamaban una atención más prolongada sin conocer las restricciones impuestas al personal.
“Eso nos genera conflictos con el derechohabiente porque el tiempo no es suficiente”, expuso.
La especialista cuestionó las decisiones administrativas que enviaban pacientes a hospitales de tercer nivel sin considerar la disponibilidad de médicos, equipos o espacios para estudios especializados.
Como ejemplo, señaló que una resonancia magnética podía tener una espera de cuatro meses, por lo que la referencia de pacientes con padecimientos que podían resolverse en unidades de menor complejidad terminaba desplazando a quienes requerían atención altamente especializada.
Según su testimonio, estas decisiones provocaban un tránsito constante de enfermos entre hospitales sin resolver sus necesidades médicas.
También denunció irregularidades en el suministro de medicamentos, pues mientras algunas unidades disponían de tratamientos inmunológicos de hasta 60 mil pesos mensuales, podían carecer de fármacos cuyo costo era de apenas 100 pesos.
“Podemos tener un fármaco sumamente caro (…) y podemos dar ese fármaco, pero de repente hay un fármaco que cuesta 100 pesos y no lo tenemos”, explicó.
La médica atribuyó estas contradicciones a problemas administrativos y de vigilancia del abasto, además de las limitaciones presupuestales.
En el IMSS-Bienestar, las denuncias se concentraron en la falta de medicamentos, plazas laborales y prestaciones para trabajadores que fueron incorporados mediante contratos.
Jesús Ricardo Cruz Cotero, médico epidemiólogo y presidente del Sindicato Mexicano de Salud en el IMSS-Bienestar, denunció que en Oaxaca se detectaron almacenes con miles de cajas de medicamentos caducados, mientras unidades médicas enfrentaban problemas de suministro.
“En el IMSS-Bienestar encontramos en algunos estados, sobre todo en Oaxaca, que tienen en un almacén mucho medicamento caducado, miles de cajas”, afirmó.
El dirigente reclamó que numerosos trabajadores contratados seguían sin recibir las bases prometidas y que otros, pese a obtenerlas, carecían de prestaciones laborales.
“Tenemos muchos compañeros que son de contratos a los cuales se les prometió una base. No se han dado las bases y no les han dado, a todos los que les dieron base, prestaciones laborales”, sostuvo.
“No es posible que haya unas bases sin prestaciones laborales en el IMSS-Bienestar”.
Cruz Cotero señaló que las plazas sin cubrir y la falta de participación de los trabajadores en las comisiones mixtas dificultaban la cobertura de los servicios médicos.
Advirtió que las jubilaciones y la falta de sustitución oportuna del personal reducían la capacidad de atención de las unidades.
“Esto hace que toda la gente se quede segregada y que no haya cobertura de estas unidades. Así que obviamente con esto disminuye la atención médica integral para la ciudadanía”, afirmó.
Las denuncias surgieron en un contexto de inconformidad laboral que incluyó movilizaciones en Colima, Chihuahua, Hidalgo, Jalisco, Puebla, Estado de México y Ciudad de México.
Este miércoles comenzaron las consultas y votaciones entre los trabajadores, mientras persistieron los reclamos por mejores condiciones laborales, jubilaciones dignas y mayor disponibilidad de insumos médicos.

















