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Staff/ El Mañana
Tamazunchale
La muerte masiva de abejas en el jardín municipal de Tamazunchale exhibe una preocupante falta de criterio ambiental y protocolos por parte de las autoridades locales. Lo ocurrido no solo representa un error operativo, sino un acto que especialistas y ciudadanos ya califican como ecocidio.
De acuerdo con reportes, el enjambre fue atendido por Protección Civil y el cuerpo de Bomberos, quienes, bajo la autorización de la directora Cinthya Ramírez Mar, optaron por destruir el panal a manguerazos. La decisión ignoró alternativas básicas como la reubicación con apoyo de apicultores, práctica recomendada en este tipo de casos.
El hecho resulta especialmente grave en un contexto de cambio climático y afectaciones previas en la Huasteca Potosina, donde las abejas cumplen una función esencial en la polinización y la seguridad alimentaria. Su exterminio no es un asunto menor: impacta directamente en los ecosistemas y en la producción agrícola.
Las críticas no tardaron en surgir, incluso al interior del propio gobierno municipal. Testimonios apuntan también al comandante de Bomberos, Esteban Uribe, por actuar sin esperar una intervención especializada, mientras Protección Civil se mantuvo sin un control claro de la situación.
Más allá de deslindes, el caso evidencia la urgencia de establecer protocolos, capacitar al personal y asumir responsabilidades. La omisión y la improvisación, en este caso, tuvieron consecuencias irreversibles para el equilibrio ambiental.
















