¡A puro zapatazo limpio! Carrera vaquera

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Staff / El Mañana

Villa de Pozos se convirtió en el escenario más pisteador y marchoso con la Fenapo Run Fest, donde el trote vino acompañado de banda norteña y mucho sombrero.

La fiebre de la feria sigue haciendo estragos en el mejor sentido de la palabra, y esta vez los habitantes de Villa de Pozos demostraron que tienen condición de sobra para el deporte… pero también para el buen cotorreo. Alejados de las aburridas rutinas de gimnasio, los organizadores se volaron la barda al armar una competencia atlética que combinó el sudor con los acordes bien recios de la música norteña, transformando el asfalto en una auténtica pista de baile rústica.

El epicentro de la locura se armó sobre el Eje 128 con la carretera 57, punto exacto donde la raza comenzó a congregarse desde tempranita hora para presumir sus mejores galas vaqueras. Lejos de los tradicionales mallones entallados de lycra, los 450 valientes participantes enfundaron sus botas, se ajustaron el sombrero y le aflojaron las piernas al ritmo de tambora y acordeón, demostrando que el cardio sabe mucho mejor cuando viene sazonado con un buen repertorio grupero.

En punto de las cinco de la tarde, el banderazo de salida desató la histeria colectiva. Los corredores no tardaron en devorarse los tres kilómetros pactados del recorrido, echando relajo entre amigos y saludando a los mirones que aplaudían desde las banquetas. La energía se sentía a flor de piel mientras el polvo se levantaba al compás de las notas musicales que resonaban por todo el trayecto, haciendo que el cansancio pasara completamente a segundo término.

Detrás de este exitoso pachangón deportivo se encuentra la batuta de Edmundo Ríos Jauregui, director de Deportes Municipal, quien no cabía de la emoción al ver la tremenda respuesta de la gente. El funcionario destacó que este tipo de iniciativas buscan sacudirse la modorra y fomentar la activación física, pero sin perder esa chispa de alegría y convivencia comunitaria tan característica de estas fechas festivas.

La jornada culminó entre risas, aplausos y uno que otro estiramiento de piernas para calmar el dolor muscular, dejando claro que las actividades alternas de la feria siguen conquistando los corazones de chicos y grandes. Los participantes cruzaron la meta con la satisfacción del deber cumplido y la panza llena de adrenalina, consolidando a este evento como uno de los más divertidos y comentados de la temporada en toda la región.

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