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La Plaza Monumental El Paseo vistió sus mejores galas para la tercera corrida del Serial FENAPO 2026. Bajo una atmósfera impregnada de solera y pasión, se lidió un encierro de la ganadería de Pepe Garfias en una noche de pasajes de alto impacto e intensa emoción.
Toro a toro
Rompió el paseíllo el rejoneador Fauro Aloi, quien desató la ovación en los tendidos con una actuación de enorme plasticidad e inteligencia a caballo. Luciendo una cuadra fina y poderosa, clavó banderillas en el mismo centro del ruedo con una precisión milimétrica, templando las embestidas a milímetros de los cuartos traseros.

El rejoneador Fauro Aloi, en la suerte de banderillas, en una estampa torera
Mención de honor para los Forcados Potosinos, quienes ejecutaron una pegada de bandera a la primera oportunidad, aguantando el impacto con verdadero valor y entrega.

Gran pega de los Forcados Potosinos
El torero potosino, Fermín Rivera, tuvo una amarga noche. En su primero, “Papalote”, Rivera nunca logró acomodarse con el capote ni con la muleta al no encontrar la distancia adecuada; estuvo errático con el estoque, escuchó un aviso y se retiró entre silencio. En su segundo turno, la mala fortuna persistió, sin tela de dónde cortar ante las complicaciones del de Garfias, no halló el acople con la franela y volvió a estar desatinado con la espada, escuchando algunos abucheos de la afición.

Fermín Rivera, cita mirando a los tendidos.
Leo Valadez, fue el gran triunfador de la velada. En el tercero de la noche, el hidrocálido mostró un repertorio variado con el capote y la muleta, incluyendo toreo de rodillas y desplantes de mucho valor. Sometió a su oponente por ambos pitones con pasajes de arriesgada cercanía, matando de estocada entera para cortar la primera oreja. Lo mejor llegó en el sexto con “Veletero”, al que le cuajó la faena de la noche: una obra completa en la que cubrió con brillantez los tres tercios, coronando su actuación con una estocada certera para cortar dos orejas.

El triunfador de la noche Leo Valadez, con dos apéndices, da la vuelta al ruedo.
El jovial matador, Bruno Aloi, se mostró voluntarioso, dejando constancia de la frescura de su tauromaquia y de un valor sereno. Frente a un astado distraído que le ofreció pocas opciones, Aloi estructuró una lidia de mucho mérito, resolviendo de estocada para saludar desde el tercio.
Homenajes
La función guardó un capítulo muy emotivo con la despedida de los ruedos del veterano picador Eduardo Noyola “El Morucho”, quien tras una dilatada y distinguida trayectoria entre los del castoreño, se despidió de la afición potosina entre aplausos.

“El Morocho”, se despide de los ruedos, alzando “el castoreño”.
Asimismo, previo al paseíllo, la empresa rindió un merecido reconocimiento a los matadores potosinos José Esqueda “El Tuco” y José Torres “Pajarito”, al cumplirse 50 y 40 años de sus respectivas alternativas.
















