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Staff / El Mañana
- Comunidades indígenas preparan bloqueos contra la fracturación hidráulica ante el indignante silencio de los gobiernos municipales de la región.
La amenaza de la fracturación hidráulica avanza sin freno en la región debido a la falta de carácter de las administraciones municipales de la Huasteca.
Mientras los pueblos Tének y Náhuatl alistan barricadas para frenar la maquinaria pesada, los ayuntamientos de la zona prefieren agachar la cabeza ante la Federación para no perder sus favores políticos, descuidando el agua que alimenta a miles de hogares.
La tensión subió de nivel tras revelarse que la paraestatal Pemex está presionando de forma exprés para que se firmen los permisos de uso de explosivos en la cuenca Tampico-Misantla.
A pesar del inminente peligro de contaminación ambiental, las alcaldías locales han optado por esconderse, dejando en completo abandono a los productores agrícolas y familias rurales.
El contraste es evidente, pues incluso las autoridades estatales ya manifestaron un rotundo rechazo a estos proyectos para blindar la fauna y los mantos acuíferos regionales.
En cambio, en los palacios municipales de los partidos oficiales impera un mutismo absoluto que los habitantes ya catalogan como una abierta traición a sus raíces.
La advertencia del movimiento indígena es clara: el líquido vital no tiene color de partido y no van a tolerar la sumisión de sus representantes.
Si las firmas de conformidad se entregan a la federación por mero miedo político, el estallido social será inevitable, marcando el repudio definitivo hacia quienes no tuvieron el valor de defender su propio territorio.
















