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- Las denuncias ciudadanas obligaron al ayuntamiento de la capital a retirar el polémico reductor de velocidad, cuya instalación provocó accidentes, caos vial y daños a vehículos.
La presión ejercida por este medio de comunicación y colectivos ciudadanos, como SLP Conduce Ya, terminó por derrumbar el polémico tope instalado por el ayuntamiento de la capital sobre avenida Chapultepec, a la altura del acceso al parque Tangamanga I. Durante la noche, la estructura fue demolida, apenas días después de que su construcción desatara una ola de críticas por los riesgos que representaba para los automovilistas.
Desde el primer momento se advirtió que la obra era una improvisación peligrosa, pero lejos de reconocer los errores, funcionarios municipales intentaron defender lo indefendible. La regidora Margarita Hernández Fiscal y la propia Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana aseguraron que el proyecto contaba con estudios de ingeniería y descartaron que se tratara de una ocurrencia. Sin embargo, si realmente existía una planeación técnica, ¿Por qué terminaron retirándolo?
La improvisación del alcalde Enrique Galindo Ceballos dejó una estela de problemas en muy poco tiempo. Automóviles salieron proyectados por la falta de señalización, el tránsito se volvió un caos con largas filas tras la colocación de los reductores y, para rematar, se registró un aparatoso choque múltiple en la zona, además de daños en suspensiones, amortiguadores y llantas de varios vehículos. Ni la presencia de patrullas y elementos de la Policía Vial logró contener una situación que era consecuencia de una decisión mal ejecutada.
Para numerosos capitalinos, la demolición es una evidencia de una administración que reacciona únicamente cuando la presión social la rebasa. La rectificación deja al descubierto a un edil cuestionado por la improvisación y que, tras casi cinco años de gobierno, sigue sin conocer lo que realmente necesita la ciudad.















