- La detención de la activista Celia García Valdivieso reavivó las críticas contra la Policía Municipal y colocó bajo presión al alcalde, quien reconoció fallas.
Staff/ El Mañana
Lo que el alcalde Enrique Galindo Ceballos intentó cerrar con una disculpa pública terminó abriendo un nuevo frente político. La detención de la abogada y defensora de derechos humanos Celia García Valdivieso ya no solo es cuestionada por organizaciones civiles, sino también por ciudadanos que rechazan que un arresto de esa naturaleza sea reducido a un simple “malentendido”.
Galindo reconoció que “no se puede detener a nadie por sospechas” y anunció una revisión de los protocolos de actuación de la Policía Municipal. Sin embargo, evitó definir qué consecuencias enfrentarán los agentes que participaron en el operativo, dejando en el aire si todo quedará en una disculpa institucional.
La postura ha llamado especialmente la atención porque el alcalde construyó buena parte de su carrera en el ámbito de la seguridad pública y fue comisionado de la extinta Policía Federal. Para sus críticos, si alguien conoce los límites legales de una detención, los protocolos de actuación y las responsabilidades de los mandos es precisamente quien hoy encabeza el Ayuntamiento.
Lejos de disipar la polémica, el reconocimiento de que no puede privarse de la libertad a una persona únicamente por sospechas fortaleció los cuestionamientos sobre la actuación de la corporación municipal y la capacitación de sus elementos. Diversos sectores sostienen que el problema no fue un error de comunicación, sino un posible abuso de autoridad con implicaciones en materia de derechos humanos.
La activista ha sostenido que intervino para conocer los motivos de una revisión contra un joven que salía de un retiro espiritual y que el caso refleja una preocupante criminalización de las juventudes y de quienes defienden derechos humanos.
Mientras el alcalde ofrece disculpas y promete revisar procedimientos, persiste la pregunta que la oposición y organizaciones civiles mantienen sobre la mesa: si hubo una actuación indebida, ¿habrá responsables o todo quedará archivado bajo la etiqueta de un “malentendido”?
















