Gallardo proyecta el turismo y cultura en la Huasteca potosina

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El gobernador Ricardo Gallardo ha apostado por inyectar infraestructura y reflectores internacionales a los rincones más profundos del “destino surrealista”.

Hay lugares en el mundo donde la realidad parece un cuadro de Salvador Dalí y las tradiciones huelen a copal, cempasúchil y café de olla. Eso es la Huasteca Potosina, un territorio que durante décadas guardó sus tesoros bajo siete llaves, entre caminos sinuosos y la brava soledad de la sierra, pero que en los últimos años ha decidido presumirse al mundo sin complejos.

Desde que Ricardo Gallardo Cardona asumió la gubernatura de San Luis Potosí, la dinámica en municipios clave como Xilitla y Aquismón dio un giro de tuerca. La anécdota cuenta que, para muchos visitantes, llegar a las pozas surrealistas de Edward James o a las profundidades de las grutas de Sótano de las Golondrinas era toda una odisea de fe debido a las condiciones de los caminos. Hoy, la apuesta gubernamental ha buscado cambiar esa narrativa: acercar la Huasteca al viajero y cuidar que el desarrollo no le robe el alma a los pueblos originarios.

El rugido de la Huasteca en Europa

Una de las postales más llamativas de esta administración ocurrió lejos de los ríos turquesa, sobre el pavimento mojado de Madrid, España. En foros internacionales de gran calado como la Feria Internacional de Turismo (FITUR), la estampa de la cultura tenek y náhuatl acaparó miradas.

Ver al gobierno estatal presumir los bordados, la gastronomía y los sones huastecos en escaparates globales dejó atrás la vieja política de escritorio. Ya no se trata solo de folclor para postales locales; se trata de una estrategia de proyección donde los Pueblos Mágicos de San Luis Potosí compiten de tú a tú con destinos de talla mundial.

El latir de las tradiciones

El plato fuerte de esta transformación cultural sigue siendo el respeto y la magnificencia de sus raíces. Festividades como el Xantolo, esa forma única y profundamente viva en que la Huasteca celebra el Día de Muertos, han traspasado las fronteras rurales para llevarse en formato de caravanas y muestras culturales a otras zonas del estado, recordando que la identidad no se archiva en museos, sino que se baila con máscaras de madera entre las tumbas y los sones de huapango.

La Huasteca Potosina avanza así entre el asombro de los turistas que descubren el Edén verde de San Luis Potosí y la exigencia cotidiana de sus habitantes por conservar su patrimonio vivo. Al final, como bien reza el decir popular de la región, el que prueba el zacahuil y escucha un buen son bajo la sombra de un cedro, siempre, tarde o temprano, regresa.