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Staff / El Mañana
Los productores pecuarios de la Huasteca Potosina enfrentan una doble realidad marcada por la bonanza de las recientes lluvias y la latente amenaza sanitaria del gusano barrenador que azota al país.
El sector pecuario asentado en el municipio de Ciudad Valles, San Luis Potosí, atraviesa por un periodo de contrastes profundos donde la naturaleza ofrece un respiro, pero los desafíos sanitarios ponen a prueba la resiliencia del gremio. Por un lado, las precipitaciones pluviales registradas en las últimas semanas han propiciado una recuperación notable en los agostaderos y una óptima captación de agua en los abrevaderos locales, aliviando la escasez que afectaba severamente la alimentación del ganado bovino en toda la franja huasteca. Sin embargo, esta bonanza contrasta fuertemente con la alerta sanitaria nacional decretada por la presencia y avance del gusano barrenador, un problema fitosanitario que mantiene en vilo a los criadores de ganado en prácticamente todo el territorio mexicano.
Las preocupaciones del sector fueron externadas por las dirigencias de los productores organizados, quienes señalaron que la dispersión de esta plaga era un escenario anticipado por los especialistas, aunque advirtieron sobre las dificultades logísticas que existen para frenar su avance debido a las directrices de distribución que imponen los mercados internacionales. Actualmente, la estrategia descansa en la liberación masiva de insectos estériles provenientes de dos centros estratégicos: la planta ubicada en Chiapas, la cual opera actualmente al 45 por ciento de su capacidad y destina toda su producción a la franja fronteriza del norte mexicano bajo los criterios de contención dictados desde el extranjero, y la planta instalada en Panamá, que trabaja a su máxima capacidad pero canaliza la totalidad de sus envíos hacia el territorio estadounidense.
Frente a este panorama de desigualdad en la asignación de recursos biológicos, los líderes ganaderos reconocieron que las intensas campañas informativas impulsadas de manera conjunta por los comités de sanidad han surtido efecto entre los criadores locales, quienes hoy en día identifican con mayor rapidez los síntomas en los animales y aplican tratamientos caseros de manera inmediata. No obstante, esta rápida respuesta de los productores ha traído consigo una consecuencia imprevista: la subdeclaración oficial de casos. Al curar directamente en los ranchos, los ganaderos omiten reportar los brotes a las instancias sanitarias, privando a las organizaciones de la estadística real indispensable para presionar a las autoridades federales en la gestión de mayores insumos y dosis de moscas estériles para la región.
















