El reciente incremento salarial del casi 18.5% por ciento para el personal municipal, incluyendo a los del INTERAPAS que también dejan mucho que desear, promovido por el alcalde Enrique Galindo Ceballos, no estaba contemplado en el presupuesto del año en curso; esta medida es una acción populista, pone en riesgo las finanzas públicas y resulta demagógica, ya que los contribuyentes terminarán pagando el costo a través de impuestos, multas y recargos que aumentan constantemente.
Desde hace unas semanas, hemos visto una serie de clausuras de establecimientos por falta de licencia de funcionamiento. Sin embargo, su verdadero objetivo parece ser aumentar la recaudación. En estos cuatro años de gestión, no ha habido campañas de información ni orientación para regularizarse, dejando que los rezagos se acumulen sin atención.
La administración del ayuntamiento parece estar más alineada con los intereses personales del alcalde Galindo, quien ya se encuentra en una campaña anticipada para la gubernatura. Esto quedó evidenciado durante la visita de la dirigencia del PAN para la toma de protesta de Verónica Rodríguez como líder estatal. Desde entonces, se nota claramente que la política y las elecciones están influyendo en las decisiones, desviando el mandato original.
Con este aumento salarial desproporcionado, que también incluyó al personal del Interapas, se busca ganar apoyo de la burocracia municipal, pero al mismo tiempo genera rechazo en la ciudadanía potosina. En un momento en que muchas familias enfrentan dificultades económicas, pagar el impuesto predial o el recibo del agua, incluso sin haber recibido el servicio, resulta una carga adicional. La forma en que se busca ganar simpatía entre los empleados municipales solo alimenta la percepción de privilegios y despilfarro que rodea al alcalde Galindo.
Estas decisiones parecen priorizar los intereses políticos por encima de las necesidades reales de la población. El municipio no puede permitirse privilegiar a una minoría en detrimento de la ciudad y sus habitantes. Hay muchas carencias y demandas sociales pendientes, como la reparación de calles y la mejora en seguridad, ya que muchas colonias se han vuelto peligrosas, especialmente en las delegaciones.
Lamentablemente, el papel del Cabildo, dominado por el PAN, parece ser solo una ilusión de autonomía y libertad. Las fracciones de los partidos de oposición terminan sometidas a las decisiones del alcalde Galindo, quienes solo votan y aprueban lo que se les indica. A cambio, se les ceden espacios en la nómina municipal para familiares y amigos, como ha sido en su primer trienio y continúa en este segundo periodo.












