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- La nula respuesta policial causó profunda indignación entre los habitantes.
Staff/El Mañana
Rioverde presume con frecuencia ser un oasis de paz y uno de los municipios más seguros de San Luis Potosí. Sin embargo, la realidad de sus calles acaba de desmantelar esa narrativa oficial. El reciente intento de secuestro de un joven en el ejido Puente del Carmen no solo expuso la impunidad con la que operan grupos de al menos seis hombres armados a plena luz del día, sino también el abandono institucional que padecen sus habitantes.
Lo ocurrido en la esquina de Benito Juárez y Miguel Hidalgo roza lo inverosímil: no fue la estrategia gubernamental ni la fuerza pública la que frustró el delito, sino el coraje incuestionable de una madre que encaró a criminales armados para salvar a su hijo. Mientras la ciudadanía arriesga la vida en la vía pública frente a amenazas de muerte, las corporaciones de seguridad brillaron por su ausencia. Ni un patrullaje de auxilio, ni un operativo de localización. Nada.
Este episodio deja al descubierto una grieta profunda entre el discurso político y la vulnerabilidad cotidiana. La tranquilidad de Rioverde parece sostenerse únicamente en estadísticas de papel, mientras que en el territorio la protección ciudadana depende del azar o del heroísmo desesperado de sus familias. Si las autoridades insisten en dar la espalda ante emergencias críticas, la bandera de la seguridad municipal no es más que un mito peligroso.:
6 sujetos armados: Integrantes del grupo agresor que desplegó la búsqueda e intentó el secuestro.
1 víctima: El joven Erick N., a quien intentaron subir por la fuerza a la camioneta.

















