Santa María del Río, S.L.P.- La historia se repite porque nadie mete freno. Una explosión en los límites de Las Pilitas de Piedra y Presa del Nahualcolapsó por completo una estructura y dejó tres heridos de gravedad.
El origen: manejo irresponsable de químicos,clorato de potasio y pólvora, sin protocolos mínimos. Resultado: escombros, quemaduras de segundo y tercer grado, y comunidades en vilo.
Tras el siniestro, autoridades municipales, en coordinación con Protección Civil, activaron rondas de inspección en talleres de pirotecnia para detectar operaciones irregulares y polvorines sin permisos. El foco está en quienes trabajan al margen de la ley o “cumplen a medias” las medidas de seguridad.





Quien juegue con pólvora sin reglas, se queda sin taller… y con sanción.
El mensaje fue directo: habrá castigos para quienes no acrediten permisos de Secretaría de la Defensa Nacional ni cumplan con protocolos de enfriamiento, manejo de químicos y eliminación de riesgos. Además, se rastrean sitios clandestinos que almacenan pólvora en zonas rurales y habitacionales, una bomba de tiempo para pueblos enteros.
Las autoridades llamaron a la población a dejar de normalizar el riesgo y denunciar el almacenamiento irregular. Aquí no se trata de tradición, sino de vida o muerte: cuando la pólvora se maneja a lo bruto, la tragedia no avisa.














