SLP.- En la calle Nicolás Bravo, a unos pasos de la Plaza 3 de Mayo. Eran las horas donde solo los valientes andan fuera cuando se escucharon los plomazos. Un hombre, del que aún no sueltan el nombre, fue interceptado por sujetos que no se tentaron el corazón y le descargaron el fierro.
Al lugar llegaron los servicios de emergencia, pero ya para qué; el hombre ya había “entregado el equipo” ahí mismo. La zona se llenó de patrullas de la Guardia Civil Estatal y los peritos de la Fiscalía del Estado, quienes anduvieron levantando los casquillos para ver qué onda con el culpable.
De los responsables, ¡ni sus luces! Se pelaron antes de que llegara la ley.
San Luis se ha convertido en una zona de guerra por el control de las rutas, y aunque vemos convoys de camionetas artilladas circulando por la Carranza o la Juárez, los “ajustes de cuentas” siguen a la orden del día.
Si andan en la calle a deshoras, siempre con un ojo al gato y otro al garabato. La situación está color de hormiga y no se ve para cuándo bajen las aguas en la capital.














