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Staff / El Mañana
El Grupo Consentido de México cimbró el recinto ferial con una sobredosis de romanticismo, tequila y una sorpresiva colaboración con Santa Fe Klan que dejó a todos con el ojo cuadrado.
La noche de este fin de semana en la Feria Nacional Potosina 2026 se convirtió en un auténtico hospital de corazones rotos, pero también en una fiesta monumental. Desde tempranita hora, miles de almas enamoradas, solteros empedernidos y grupos de amigos abarrotaron El Foro con la firme misión de cantar a todo pulmón los clásicos que han marcado generaciones enteras. El ambiente desbordaba esa mezcla perfecta de nostalgia y pasión que solo los grandes ídolos de la música popular pueden provocar en un recinto abarrotado hasta las lámparas.
El arranque de la velada no dio tregua al orgullo cuando el vocalista principal tomó el micrófono para lanzar una emotiva dedicatoria a todas las mujeres presentes y un caluroso abrazo a los caballeros. De inmediato, los primeros acordes de Una chica está llorando comenzaron a flotar en el aire, desatando una marea de aplausos, gritos desaforados y lágrimas contenidas que evidenciaron la conexión inquebrantable entre la agrupación y su fiel fanaticada.
Las manecillas del reloj avanzaban y el sentimiento crecía al mismo ritmo que las gargantas se aflojaban con uno que otro trago coqueto. Parejas abrazadas fuertemente y solitarios coreando cada estrofa transformaron el concierto en un gigantesco karaoke colectivo, donde el desamor se curaba a puro golpe de romanticismo y recuerdos intensos que afloraban sin previo aviso entre la multitud entregada.
La auténtica locura colectiva estalló cuando la multitud notó una presencia muy peculiar entre los asistentes: el mismísimo rapero guanajuatense Santa Fe Klan andaba disfrutando del concierto como un fan más. Las redes y los murmullos no tardaron en circular, pero la verdadera bomba cayó cuando el intérprete urbano decidió subir sorpresivamente al escenario para unirse al vocalista principal y entonar una colaboración que hizo temblar los cimientos de la feria.
Con los ánimos desbordados y los ánimos encendidos tras unos buenos shots de tequila sobre el escenario, la fusión de estilos musicales encendió la mecha de un desmadre inolvidable. La química entre los veteranos del romanticismo y el exponente urbano demostró que la buena música no conoce fronteras de género, regalando un momento histórico que quedará grabada en la memoria de los potosinos.
El repertorio continuó fluyendo de manera natural, hilvanando rolas llenas de nostalgia que mantuvieron la intensidad a tope hasta el último minuto. Cada acorde funcionaba como un bálsamo para los dolidos y una descarga de adrenalina para los fiesteros, consolidando una noche redonda donde el romanticismo y el desmadre urbano caminaron de la mano bajo el cielo de la capital.
Al apagar los amplificadores y despedirse entre ovaciones estruendosas, los asistentes abandonaron el recinto con los sentimientos a flor de piel y una sonrisa de oreja a oreja. La combinación de los éxitos de toda la vida y la inesperada visita de Santa Fe Klan superó por completo las expectativas, cerrando una velada inolvidable en la máxima fiesta del estado.















