Staff/ El Mañana
Hermosillo, Sonora.– El sábado 5 de julio se confirmó una tragediaque ha estremecido profundamente a la comunidad de Hermosillo y al país entero: los cuerpos sin vida de tres niñas, Meredith, Medelin y Karla, fueron encontrados abrazadas en la costa.
No eran desconocidas. Eran hijas, eran alumnas, eran pequeñas con sueños. Y también eran víctimas. Su historia no debe ser silenciada, y sus rostros no deben censurarse, porque ellas no hicieron nada malo. Fueron víctimas de la negligencia, del abandono institucional y de una sociedad que no supo protegerlas.

- Una responsabilidad que compartimos todos
Meredith, Medelin y Karla habían sido clasificadas como niñas en situación de vulnerabilidad desde al menos un año antes de su muerte.
“Les fallamos como sociedad. Les falló el gobierno. Les fallamos todos.”
No basta con el duelo. Debemos preguntarnos con urgencia: ¿qué hicimos cuando supimos que estaban en riesgo?
Ignorar las señales, minimizar su entorno o su situación, dejó consecuencias irreversibles.
- El padre clama justicia: “Me dejaron solo”
En medio del dolor más profundo, Carlos Antonio Tapia, padre de las tres niñas, expresó su devastación ante los medios de comunicación en Hermosillo:
“Ando destrozado, no he comido nada, no he dormido; me dejaron solo, mi mamá está destrozada.”
“Lo único que pido es que se haga justicia. Es lo único que puedo decir, no tengo palabras.”
Carlos compartió que aunque llevaba cuatro años separado de la madre de las niñas, la convivencia con sus hijas era constante:
“Yo todo el tiempo estaba con ellas, viernes, sábado y domingo; en vacaciones igual. Se venían conmigo, y el lunes por la mañana se iban a la escuela.”
Con la voz entrecortada, contó que las niñas le habían regalado un cuadro con una foto familiar, un recuerdo que hoy solo suma al vacío:
“Ellas me hicieron un cuadrito donde salíamos los cinco: yo, su mamá y ellas. Ahí lo tengo… ¿pero de qué me va a servir el cuadro si ya no las voy a tener a ellas?”–

- No podemos normalizar lo imperdonable
Aunque las autoridades aún investigan las circunstancias de su fallecimiento, lo cierto es que nada justifica la pérdida de estas tres vidas inocentes.
No es un hecho aislado, es una falla estructural. Un reflejo doloroso de la vulnerabilidad en la que viven miles de niñas y niños en México.
- Por Meredith, Medelin y Karla: ni una más
✨ Meredith, Medelin y Karla 🕊️ Sus nombres deben recordarse, no con silencio, sino con justicia.
Hoy, nos toca alzar la voz por ellas, exigir respuestas, y sobre todo, comprometernos como sociedad a no permitir que esto vuelva a repetirse.
“No me sirve el cuadro… si ya no las voy a tener.”
Que su historia no sea olvidada. Que su muerte no quede impune. Que su ausencia nos duela lo suficiente para cambiar.













