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Staff / El Mañana
En un contexto donde Morena y la llamada Cuarta Transformación sostienen como bandera el rechazo al nepotismo y a las dinastías políticas, en Santa María del Río el relevo en el Sistema Municipal DIF abrió un frente de cuestionamientos. Tras la salida de Rubén Pablo Gómez Hernández, la presidencia del organismo quedó en manos de David Osiris Díaz Hernández, hijo de la alcaldesa Isis Ayde Díaz Hernández.
El movimiento, que siguió a la ruptura personal entre la presidenta municipal y su esposo, rápidamente adquirió dimensión política. Sin un anuncio formal detallado sobre el procedimiento, el nuevo titular comenzó a encabezar actos públicos y entregas de apoyos financiados con recursos municipales, lo que detonó señalamientos por presunto uso político de programas sociales.

La presencia constante del hijo de la alcaldesa en eventos oficiales y su exposición en actividades del DIF han sido interpretadas por críticos como un posicionamiento anticipado rumbo a 2027. La narrativa telenovelesca del rompimiento quedó en segundo plano frente a una lectura más estructural: concentración del poder en un núcleo familiar.
En el municipio, el debate ya no gira sobre el drama privado, sino sobre la congruencia entre el discurso de la 4T y la práctica local.
















