El fantasma de la tromba del 2019 sigue rondando las calles de Matehuala, San Luis Potosí. Aquella vez, el agua arrastró carros, llenó locales de lodo y convirtió las calles del centro en ríos imposibles de cruzar.
Hoy, seis años después, la ciudad sigue con el mismo sistema de drenaje obsoleto, sin mantenimiento, parchado a medias y sin ningún plan serio de modernización. Cuando cae un aguacero, las alcantarillas revientan, el agua se mete a casas y negocios, y los vecinos acaban sacando el agua con cubetas, con pérdidas que nadie les repone.
Especialistas y ciudadanos coinciden: la omisión de las autoridades ya no es descuido, es negligencia. No hay programas de prevención, ni inversión en infraestructura, ni campañas para preparar a la gente. Y con nuevas lluvias en el pronóstico, muchos sienten que Matehuala está a un aguacero de volver a colapsar.













