SLP.– En muchos lugares del estado todavía hace falta señal de internet decente… pero donde había baches digitales, ahora hay antenas que brillan en el cielo.
Padres y madres de familia dijeron ya basta de excusas y, junto con el Cobach, pusieron manos a la obra para llevar conectividad a donde antes no llegaba. La movida fue instalar 27 antenas Starlink en planteles y centros EMSaDubicados en comunidades rurales y algunos municipios, una inversión de 210 mil 600 pesos que salió a medias entre las familias y la institución.
La meta fue clara: que los estudiantes que están en lugares alejados no sigan quedándose atrás solo porque no hay internet. Y vaya que va a pegar fuerte: más de 5 mil 500 jóvenes ahora podrán usar plataformas digitales, tomar clases en línea, hacer tareas, investigar o echar mano de herramientas educativas como cualquier estudiante en la capital.

Los papás no solo soltaron lana… también movieron botellas para que este proyecto saliera adelante, demostrando que cuando la comunidad se organiza, hasta el acceso a la conectividad deja de ser privilegio para convertirse en derecho.
Además, estas antenas no solo están en los grandes planteles; también abarcan centros educativos en zonas donde los datos eran un lujo. El objetivo es cerrar la brecha tecnológica entre quienes tienen acceso fácil y quienes antes estaban desconectados.
Aquí quedó claro: no solo es instalar tecnología, es abrir puertas al futuro de los chavos. Y que sean las mismas familias las que empujan el cambio le da aún más fuerza al proyecto.














