PARTE DAVID HOCKNEY, ARTISTA INNOVADOR Y REBELDE

Agencia Reforma

Londres, Inglaterra 12 junio 2026.- David Hockney es considerado el artista británico más influyente del arte contemporáneo; innovador y rebelde, murió el jueves a los 88 años.

David Hockney, el afamado artista británico que rompió con las convenciones sociales y se caracterizó hasta el final de sus días por una curiosidad que lo llevó a experimentar con diversas técnicas y vibrantes colores, falleció el jueves a los 88 años.

A lo largo de una carrera de siete décadas, exploró y reimaginó el retrato clásico, la pintura de paisajes y el arte pop, trabajando en pintura, collage, fotografía y dibujo digital.

“Su obra es admirada -amada no es una palabra sobrada- por los millones que, en todo el mundo, acuden en masa a verla porque presupone una expectativa de placer”, escribió el historiador Simon Schama en el ensayo que acompañó la gran retrospectiva David Hockney 25 – Recuerden que no pueden cancelar la primavera, montada en la Fundación Louis Vuitton de París el año pasado, con más de 400 obras.

Y es que Hockney, quien se declaró abiertamente gay en una época donde todavía se consideraba ilegal en Reino Unido, exploró temas eróticos, dando a los cuerpos masculinos jóvenes el mismo tratamiento tierno que los artistas habían dado al desnudo femenino durante siglos.

Obras tempranas como We two boys together clinging y Two men in a shower celebraron las relaciones homosexuales en esos años de cerrazón.

Cuando era niño y crecía en el frío norte de Inglaterra, reparó en las definidas sombras de las películas de Hollywood del dúo Laurel y Hardy (“El Gordo y el Flaco”).

“Sombras fuertes significaban mucho sol”, recordó en una entrevista con la BBC en 2009. “Así que pensé: bueno, dondequiera que sea eso, siempre hace sol”.

Al principio, casi tanto como por sus pinturas, Hockney fue conocido por su característica imagen -gafas de montura gruesa, cabello decolorado, chaqueta dorada brillante-, que se convirtió en un símbolo del Swinging London de los años 60.

Como estudiante de arte en la ciudad de Bradford, se rebeló contra las convenciones. Puso títulos a sus pinturas abstractas como Going to be a queen for tonight (Esta noche voy a ser una reina) y Doll boy (El chico de las muñecas) en tiempos en que la homosexualidad podía castigarse con penas de cárcel.

Para continuar sus estudios, en 1959 se mudó a Londres, donde tuvo un ascenso meteórico en el movimiento del arte pop británico y se codeó con estrellas que iban desde el bailarín Rudolf Nureyev hasta Mick Jagger.

Pero Hockney anhelaba la emoción que veía en la obra de los artistas estadounidenses y aquella luz imaginada a partir de las películas de Laurel y Hardy. Con el dinero de la venta de su arte, visitó Nueva York por primera vez en 1961 -donde se hizo amigo de Andy Warhol- y se mudó a California tres años después.

“Pensaba que la gente que producía obras así debía de vivir en color, así que salí en su busca”, lo cita una biografía escrita por el crítico de arte y amigo Peter Adam.

“Había pasado los primeros 20 años de mi vida en la penumbra gótica del norte (de Inglaterra). Aquí me sentí libre”.

Esa decisión marcaría su obra y su carrera.

Sus imágenes de piscinas y hombres desnudos en duchas se convirtieron en íconos de un estilo de vida bañado por el sol, que documentó con luminosa pintura acrílica antes de repartir su tiempo entre Los Ángeles, Londres y París a finales de la década de 1960 y en la de 1970.

Las representaciones de las albercas californianas en colores vivos llevadas a sus obras lo convertirían en uno de los pintores más celebrados de los siglos 20 y 21.

Sus pinturas se volvieron distintivas: muchas de ellas creaban un mundo onírico de juegos de luz que rebotaban en el agua y las ventanas, y formas humanas representadas en figuras aplanadas y simplificadas en pintura acrílica mate.

“Me emociono cada día”, dijo a Los Angeles Times en 1979. “Londres tiene muchas partes lúgubres, pero nunca encuentro nada lúgubre en Los Ángeles”.

Éxito temprano

David Hockney nació el 9 de julio de 1937 en la ciudad industrial de Bradford; hijo de un empleado contable y una madre metodista devota. Pasó allí sus primeras dos décadas antes de ir al Royal College of Art de Londres. Causó sensación incluso antes de graduarse, y el marchante de arte John Kasmin lo incorporó a su grupo de artistas en 1961.

Sus influencias artísticas eran amplias, de los retratos del Renacimiento, los dibujos satíricos del artista del siglo 18 William Hogarth o los paisajes del pintor del siglo 19 J.M.W. Turner, a los experimentos de Pablo Picasso en el cubismo y el arte pop estadounidense del siglo 20.

Compartía con otros artistas pop un interés por la crítica a la superficialidad de la vida moderna. Y, como Andy Warhol con sus latas de sopa Campbell, Hockney incorporó ocasionalmente etiquetas publicitarias, como una caja de té Typhoo utilizada en su Tea painting in an illusionistic style, de 1961.

En 1964 le dijo a The New York Times que disfrutaba la floreciente escena del arte pop en Nueva York, pero no estaba seguro de formar parte de ella.

“Sólo soy un artista ordinario”, aseguró. “Sí admiro el pop estadounidense -de hecho parece que todo lo que se ve fresco y vital en Inglaterra hoy en día ha estado viniendo de Estados Unidos”.

Años después, en 1995, aseguró que aún se consideraba “muy en la tradición inglesa”.

Al inicio de su carrera, dos de sus dibujos fueron comprados para el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

“El momento en que por primera vez vendí cuadros para ganarme la vida, me sentí rico. He sido rico desde entonces”, dijo a la agencia The Associated Press en 1995. “No tenía mucho dinero, pero hice lo que quería… Eres un hombre rico si haces las cosas que quieres hacer”.

En 2018, su pintura de 1972 Portrait of an artist (Pool with two figures) se vendió en una subasta de Christie’s por 90.3 millones de dólares (más de mil 550 millones de pesos), en ese momento un récord para un artista vivo.

Si bien muchas de sus pinturas más conocidas tenían escenas estadounidenses, también abordó temas británicos.

Inmortalizó a sus padres en varios retratos y a sus amigos Ossie Clark y Celia Birtwell en Mr. and Mrs. Clark and Percy, un retrato de 1971 votado como una de las mejores pinturas del Reino Unido en una encuesta de la BBC en 2005.

Curioso e incansable

Como muchos artistas tradicionales, consideraba el dibujo una habilidad fundamental y lamentaba que no se enseñara con el mismo rigor que antes, pero al final de su vida abrazó las nuevas tecnologías.

También adoptó otros medios, incluidos el grabado, el collage fotográfico y el video e incursionó en las artes escénicas con el diseño de vestuario y escenografía para el teatro y la ópera, incluida una celebrada producción de Tristán e Isolda presentada por primera vez en 1987 en la Ópera de Los Ángeles.

Más adelante comenzó a dibujar en iPad, que se convirtió en su herramienta favorita. Sus paisajes de los campos y bosques de Yorkshire aparecieron en una exposición de 2017 en la Tate Britain en Londres, que luego se expuso en París y Nueva York.

En 2019, se mudó a Normandía, donde durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19 en 2020 produjo alegres dibujos en iPad de la primavera para sus amigos. Su mensaje -Do remember they can’t cancel the spring (“Recuerden que no pueden cancelar la primavera”)- fue plasmado en neón en la Fundación Louis Vuitton en París para su gran retrospectiva.

Al saber de su muerte, Estelle Lovatt, crítica de arte, apuntó que Hockney “cambió la forma en que vemos el mundo”.

“Fue uno de los primeros artistas en usar una máquina de fax; fue uno de los primeros artistas en usar la cámara Polaroid para hacer collages. Fue uno de los primeros artistas en usar colores realmente vibrantes”, apuntó.

Fumador empedernido y crítico de las normas gubernamentales antitabaco, se quejó cuando un cartel de la exposición de 2025 fue prohibido en el Metro de París porque lo mostraba sosteniendo un cigarrillo.

El comunicado de su muerte por parte de su publicista, Erica Bolton, lo recordó como “un fumador comprometido, de por vida y desafiante, que expresaba el placer en la vida que le aportaba… Fumó hasta el final”.

Pese a un derrame cerebral menor en 2012 y a la sordera avanzada en sus últimos años, Hockney dijo haber agudizado su percepción visual.

“Si pierdes un sentido, ganas otros, y siento que podía ver el espacio con más claridad”, aseguró.

Bolton informó que el artista falleció en su casa en Londres este jueves, a menos de un mes de cumplir 89 años, el 9 de julio. No dio a conocer la causa de la muerte.

Le sobreviven su pareja de toda la vida, Jean-Pierre Gonçalves de Lima; su sobrino nieto y asistente de estudio, Richard Hockney y sus hermanos Philip y John.

Nunca dejó de trabajar. Disciplinado, se levantaba a diario a las 6 de la mañana para comenzar su jornada. “Es mi trabajo lo que me mantiene joven”, decía.

Considerado un enfant terrible del arte británico y amante de los perros, Hockney gozaba haberse dedicado al arte.

“He sido pintor profesional durante 60 años. Sesenta años de levantarme todos los días y hacer exactamente lo que quiero hacer”.

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